La bebida natural más fresca e hidratante del verano: combate el calor, cuida tu corazón y ayuda a controlar el apetito
Con más del 90% de agua y un alto valor nutricional, esta bebida casera se consolida como una opción saludable, refrescante y sostenible durante las olas de calor de 2025

Varias frutas.
El consumo de agua de sandía durante el verano se ha convertido en una de las alternativas más eficaces para combatir el calor extremo que caracteriza la temporada estival. Según datos de la Fundación Española de Nutrición (FEN), esta fruta contiene más del 90% de agua en su composición, lo que la posiciona como la opción más hidratante del mercado. Los especialistas destacan que su consumo regular ayuda a prevenir la deshidratación, el agotamiento físico y posibles alteraciones cardiovasculares relacionadas con las altas temperaturas, aportando además nutrientes esenciales como carotenoides, vitaminas y minerales.
Durante los meses más calurosos de 2025, los expertos del Hospital Sahyadri han puesto énfasis en las propiedades refrescantes de esta fruta. «La principal virtud de la sandía es su capacidad para hidratar el cuerpo de forma natural. Compuesta en un 93 a 95% por agua, ayuda a reponer líquidos perdidos por el sudor y la exposición al sol», señalan los especialistas. Además, su contenido en potasio contribuye significativamente a regular los niveles de agua en el organismo y mantener la presión arterial estable.
El agua de sandía no solo destaca por su poder hidratante, sino también por su aporte nutricional. Con apenas 29 calorías por cada 100 gramos, se posiciona como una alternativa saludable frente a las bebidas industriales azucaradas. Su elevado volumen de agua genera una sensación de saciedad que ayuda a controlar el apetito, convirtiéndola en una opción ideal para quienes buscan mantener su peso durante la temporada de calor sin renunciar a la hidratación necesaria.
Propiedades nutricionales y beneficios para la salud
La sandía destaca por su elevado contenido en licopeno, el pigmento responsable de su característico color rojo. Según datos de la FEN, esta fruta contiene 2.454 μg de este antioxidante por cada 100 gramos, una cantidad superior a la presente en otras frutas. Si bien diversas investigaciones han relacionado el licopeno con la reducción del colesterol y la prevención de algunos tipos de cáncer, es importante señalar que aún no existe evidencia científica concluyente que respalde estas afirmaciones.
Los expertos de la Fundación Española del Corazón subrayan que el consumo regular de sandía y sus derivados como el agua de esta fruta contribuye a una mejor regulación de la temperatura corporal durante los días calurosos. «Se le considera un alimento refrescante, ideal para prevenir golpes de calor, erupciones cutáneas y fatiga térmica», indican los especialistas. Esta propiedad resulta particularmente relevante durante las olas de calor que en los últimos años han afectado con mayor intensidad a la península ibérica.
En cuanto a su perfil vitamínico, la sandía aporta vitamina C, fundamental para el sistema inmunológico y la salud de la piel, especialmente cuando esta se expone a la radiación solar. También contiene vitamina A, esencial para la visión y el mantenimiento de las mucosas, así como vitaminas del grupo B (B1, B2 y B6) que intervienen en importantes funciones neurológicas y metabólicas, según señalan los nutricionistas.
Beneficios cardiovasculares del agua de sandía
Uno de los componentes más interesantes de la sandía es la citrulina, un aminoácido que tras ser ingerido se transforma en arginina en nuestro organismo. Este proceso bioquímico contribuye a la producción de óxido nítrico en el cuerpo, una sustancia que favorece la relajación de los vasos sanguíneos y mejora la circulación sanguínea, proporcionando así una mayor protección cardiovascular.
«El consumo de agua de sandía puede representar una estrategia natural para mejorar la salud circulatoria, especialmente durante el verano cuando el sistema cardiovascular se somete a mayor estrés debido a las altas temperaturas», explican los cardiólogos de la Fundación Española del Corazón. Esta bebida natural podría ser particularmente beneficiosa para personas con tendencia a la hipertensión o problemas circulatorios, aunque siempre como complemento a los tratamientos médicos convencionales y nunca como sustituto.
Estudios recientes realizados a principios de 2025 han documentado que la ingesta regular de agua de sandía puede contribuir a reducir la inflamación muscular tras el ejercicio físico intenso, lo que la convierte en una excelente opción de recuperación para deportistas durante el verano. Este efecto se atribuye principalmente a su contenido en citrulina y a su capacidad para reponer electrolitos perdidos durante la sudoración.
Cómo preparar y consumir agua de sandía correctamente
Para obtener todos los beneficios del agua de sandía, los nutricionistas recomiendan preparaciones caseras que preserven sus propiedades naturales. El método más sencillo consiste en triturar la pulpa y filtrar el líquido resultante, aunque también puede consumirse con pequeños trozos de fruta para aumentar su aporte de fibra. Se aconseja consumirla fresca, preferiblemente recién preparada, ya que sus propiedades pueden degradarse con el paso de las horas.
Los expertos señalan que el agua de sandía puede potenciar sus efectos refrescantes si se añaden hojas de menta o unas gotas de limón, combinaciones que además enriquecen su perfil de antioxidantes y vitaminas. Sin embargo, desaconsejan añadir azúcares o edulcorantes que podrían contrarrestar sus beneficios para la salud y aumentar innecesariamente su aporte calórico.
«Para maximizar sus efectos hidratantes, lo ideal es consumirla a temperatura ambiente o ligeramente fresca, evitando el exceso de hielo que podría provocar problemas digestivos», recomiendan los gastroenterólogos. Asimismo, subrayan que no debe considerarse como un sustituto del agua, sino como un complemento saludable que puede ayudar a aumentar la ingesta total de líquidos durante los meses más calurosos del año.