TRADICIONES
Pasión en Lleida por jugar a la botifarra
Unas 65 parejas se inscriben en el primer campeonato de las Terres de Ponent de este juego de cartas. Participantes de la capital del Segrià y alrededores, y también de Reus y Cambrils

El local social de la partida de Rufea, en L’Horta de Lleida, acogió ayer este primer campeonato. - ACN
Unas 65 parejas de jugadores de las comarcas de Lleida y Tarragona se citaron ayer en el local social de Rufea en la primera edición del Campionat de Butifarra de las Terres de Ponent. Esta iniciativa nace para poner en valor los juegos tradicionales catalanes, crear un evento social e intergeneracional y poner a la capital del Segrià en el mapa de los campeonatos de este popular juego de cartas. “El juego de la butifarra es muy tradicional en las comarcas de Ponent y hasta ahora no había ninguna competición en Lleida ciudad, por eso decidimos crear una nueva”, explicó Miquel Ballesté, presidente de la Associació de Jocs Tradicionals de Catalunya.La competición reunió a jugadores de Lleida y alrededores, así como de Cambrils y Reus. Uno de ellos, Manel Rivas, de Menàrguens (Noguera), recordó que juega a la botifarra desde que era adolescente con los vecinos del pueblo y que con sus amigos “siempre que podemos nos apuntamos a competiciones”.
Anna Maria Panadés, del Club de Botifarra de Alguaire (Segrià), también es de las que se apuntan a todas las competiciones que pueden. “Desde que me he jubilado que estoy muy aficionada. Pienso que es una actividad que va muy bien para la gente mayor”, comentó. Panadés añadió que “cada vez hay más mujeres que juegan”.
Además, con el objetivo de fomentar el aprendizaje del juego de la botifarra, también se habilitó un espacio para jugadores noveles y para aquellos que querían aprender cómo se juega. Esta actividad estaba dirigida por profesores con experiencia. En el momento de inscribirse, Anna Oliver y su pareja de partidas optaron por esta modalidad para prepararse mejor de cara al próximo año. “Yo jugaba mucho cuando estudiaba y ahora prácticamente no jugamos. Pensamos que habría los típicos que juegan cada tarde y que nos vapulearían”, confesó esta vecina de Lleida.