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(GAS) A FONDO

Coche eléctrico vs coche de combustión: dudas y todavía muchas preguntas

Es un debate recurrente y polarizado a las sobremesas, una duda para muchos compradores, y una tendencia creciente. Un tema del cual hace muchos días que hablamos.

Cotxe elèctric: dubtes i encara moltes preguntes

Coche eléctrico: dudas y todavía muchas preguntas - UNSPLASH

Lleida

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A lo largo de la última década, España ha experimentado un crecimiento notable en la adopción de los vehículos eléctricos (VE), impulsado por una combinación de factores ambientales, tecnológicos y políticos. Esta tendencia se inscribe en un contexto más amplio de transición hacia energías más limpias y sostenibles, siendo una pieza clave en los esfuerzos por combatir el cambio climático y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Podríamos listar en cuatro los principales factores de este crecimiento:

  1. Incentivos gubernamentales: El gobierno español ha jugado un rol crucial en su promoción a través de varios planes y subvenciones. Iniciativas como el plan MOVES, que ofrece ayudas directas para la compra de vehículos eléctricos y para la instalación de infraestructuras de carga, y que ya va por su tercera edición, han sido clave. Estas medidas se han complementado con ventajas fiscales, como la reducción del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) y deducciones en el Impuesto de Matriculación.
  2. Mejora de la infraestructura de carga: La ampliación de la red de puntos de carga ha sido otro factor determinado. Según datos del Asociación para el Impulso del Vehículo Eléctrico en España (AEDIVE), los puntos de carga han crecido exponencialmente, facilitando así una mayor adopción. Además, se han establecido iniciativas para la instalación de puntos de carga rápida en rutas principales y áreas urbanas.
  3. Conciencia ambiental y cambio en la demanda del consumidor: El incremento de la conciencia sobre los problemas ambientales ha llevado a los consumidores a optar por alternativas más sostenibles. Los vehículos eléctricos no sólo reducen las emisiones de CO2 sino que también minimizan la contaminación acústica, un beneficio particularmente atractivo en entornos urbanos.
  4. Desarrollo tecnológico: La evolución de la tecnología de las baterías ha mejorado significativamente la autonomía de los vehículos eléctricos, una de las mayores preocupaciones iniciales de los consumidores. Además, la bajada de los costes de producción ha hecho que los vehículos eléctricos sean más accesibles para un mayor número de personas. Cada vez, como veremos más adelante, los costes se van igualando.

Comprar: ¿coche eléctrico o de combustión? Un juego de balanzas

Si comprar un coche ya suele implicar un intenso debate interno entre modelos, marcas y características, hacerlo sumando el eje elèctric-combustió puede convertirse en un dolor de cabeza que multiplica las dudas. El equilibrismo transcurre en un juego de balanzas que va del impacto ambiental al gasto inicial, o los puntos de carga de los cuales dispondremos. Hablamos de las ventajas y de los inconvenientes. La ventaja principal es, como podemos imaginar, las cero emisiones de gases contaminantes, ya que no producen gases de escape como lo hacen los coches de combustión.

Eso implica directamente y a priori un menor impacto ambiental, y ya no sólo tenemos que tener en cuenta las emisiones, sino también otras áreas contaminantes como el ruido o la vibración. Si habéis pasado por el lado de un vehículo eléctrico daréis constancia de ello. Si, como vemos, no hay motor ni sistemas de combustión, podemos entender que habrá una parte importante del proceso de mantenimiento que ya no necesitaremos. Adiós a los cambios de aceite y a todo el mantenimiento relacionado. Supone, aparte del paso del taller recurrente, un ahorro económico anual importante.

Ni hay que decir que lo que son ventajas de cara a la compra de un vehículo eléctrico, son inconvenientes para el de combustión, y a la inversa. Por ejemplo, la autonomía, que es limitada para los eléctricos. Aunque en los últimos años las baterías de los coches eléctricos han mejorado mucho (y lo seguirán haciendo, como con las baterías de electrólisis sólida), su autonomía todavía queda lejos de lo que puede conseguir un vehículo de combustión. Eso sí, este último con todos los contaminantes posibles. Lo que decíamos del juego de balanzas. 

Y asociado a la autonomía, los tiempos de carga, que en los coches de combustión tarda lo que tardamos a llenar el depósito, mientras que en los eléctricos puede tardar horas a realizar una carga completa. Eso sí, lo tenemos que poner todo en condicional, ya que el desarrollo de este sector mejora día a día, y ya ha eléctricos con carga rápida básica en minutos.

Y si hablamos de depósitos y baterías, hablemos de costes. Los que son de más impacto, que es el gran gasto inicial que tenemos que hacer al comprar un coche. Es más caro un vehículo eléctrico que una de combustión. Eso es así en vehículos de tipología y características equivalentes, y aunque a largo plazo eso puede compensarse con consumo y mantenimiento (ver más adelante), el coste inicial puede ser una barrera para muchos consumidores. 

Al respecto, como decíamos, tenemos que tener en cuenta los diversos incentivos fiscales que muchos gobiernos ofrecen para promover la adopción de vehículos eléctricos, como descuentos en impuestos de compra, subvenciones para la instalación de puntos de carga y ventajas en tasas de circulación y estacionamiento. Es variable y estacional, pero cada gobierno de turno suele abrir ventanas para favorecer la compra de vehículos eléctricos.

En otra balanza en el momento de pensar en la compra de un vehículo, tenemos que colocar la dependencia. Los eléctricos la tienen a la red eléctrica y los de combustión a los pozos de petróleo. Uno –los pozos– son un recurso limitado y finito. Y el otro –la electricidad– es en parte una energía renovable que se puede generar de muchas maneras menos perjudiciales al planeta. Pero la dependencia existe. Los eléctricos dependen de la red eléctrica para su recarga, lo cual puede plantear problemas si hay interrupciones en el suministro eléctrico o si la demanda supera la capacidad de la red en determinados momentos.

Y, finalmente, encontramos la red de infraestructura de cargadores eléctricos, que es limitada. Este punto, y tal como se ha ido apuntando en este artículo, es un elemento que se encuentra en constante evolución y mejora, por lo cual si hasta hace poco las estaciones de carga eléctrica eran complicadas de encontrar, ahora encontramos por todo el territorio, como podréis ver en el mapa que acompaña este párrafo. La limitación se puede encontrar sobre todo en zonas rurales o menos urbanizadas, cosa que puede ser una preocupación para los propietarios de coches eléctricos que viven fuera de los núcleos principales.

Cotxe elèctric: dubtes i encara moltes preguntes

Cotxe elèctric: dubtes i encara moltes preguntes - REDACCIÓ XXII

En Lleida se pueden encontrar estaciones por todas partes. Así, según el portal Electromaps, en la provincia de Lleida hay 184 puntos de carga para vehículos eléctricos, 33 de los cuales se han añadido en los últimos seis meses y 59 en los últimos doce meses, una cifra que nos puede ayudar a visualizar la apuesta por el segmento y el aumento de las estaciones y puntos a lo largo del tiempo. 

En la ciudad de Lleida hay 34 puntos de recarga, que cada vez encontramos más en aparcamientos de grandes superficies y comercios, como los que encontramos en Ciutat Jardí o Copa d'Or, por ejemplo. Se trata este de un tiro en doble sentido: por una parte mejora aquello de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de las empresas, permitiendo a los conductores cargar sus coches verdes, y de otra favorece que aprovechen el tiempo dando una vuelta por la gran superficie y acaben haciendo alguna que otra compra. Es lo que se conoce en nuevo lenguaje como win-win.

¿Puedo cargar mi vehículo eléctrico al parking Comunitario?

Sí. Y como tenemos espacio lo explicaremos bien. Ante todo, hagámonos la pregunta a nivel básico y particular: ¿puedo cargar un vehículo eléctrico en un garaje particular? No hay ninguna duda que podemos hacerlo. Es lógico que a nuestro garaje privado podamos hacer lo que nosotros creamos, siempre que respetamos la serie de normas sobre usos, habitabilidad y legalidad, pero con respecto al tema de los vehículos eléctricos, no hay problema.

Ahora la segunda pregunta. ¿Y qué pasa en una plaza de parking privado pero ubicada en un garaje comunitario? ¿Podemos cargar nuestro vehículo? La respuesta es afirmativa, siempre que se cumpla una condición indispensable: que pagamos la electricidad que consumimos y que aportamos a la comunidad el proyecto técnico con treinta días de antelación. Si hacemos eso, nada nos puede impedir poder recargar nuestro coche eléctrico al parking comunitario.

Los pasos son: comunicar a la comunidad nuestras intenciones, esperar alguna posible alegación técnica y proceder a instalar el cargador, dentro de nuestra plaza individual, y asignado a nuestra línea eléctrica privada. Después habrá que ver qué tipo de sistema eléctrico será el más indicado para nuestro vehículo, así como los tipos de conectores y potencias. Así lo indica el artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal.

¿Cómo sé dónde hay puntos de carga, en mi zona?

Estamos acostumbrados a que, cuando circulamos por nuestras carreteras y pueblos, veamos un puñado de carteles que nos indican dónde hay una gasolinera cerca. Y si hay gasolinera podemos pensar que habrá puntos de recarga para eléctricos, cosa bastante lógica. Pero lo más habitual es que, tal como nos muestra el ejemplo de los centros comerciales, los puntos de carga se encuentren en lugares diversos. ¿Cómo los localizamos? Tenemos varias formas:

  • Aplicaciones móviles: Hay varias aplicaciones móviles disponibles que permiten a los propietarios de vehículos eléctricos encontrar puntos de recarga cerca de su emplazamiento. Algunas de estas aplicaciones ofrecen información en tiempo real sobre la disponibilidad de los cargadores y los tipos de conectores disponibles. Algunas de las aplicaciones más populares son PlugShare, ChargePoint, Electromaps y ChargeMap.
  • Mapas en línea: También podremos encontrar puntos de recarga a través de mapas en línea como por ejemplo Google Maps. Sólo hace falta que introduzcamos “puntos de recarga de vehículos eléctricos” como término de búsqueda y el mapa mostrará los puntos de recarga disponibles cerca de tu ubicación o de un lugar específico.
  • Webs especializadas: Hay webs especializadas en la búsqueda de puntos de recarga para vehículos eléctricos. Estas webs suelen ofrecer funcionalidades similares a las aplicaciones móviles, permitiendo encontrar y filtrar puntos de recarga por ubicación, tipo de conector y otros criterios.
  • Información del fabricante del vehículo: Algunas empresas de vehículos eléctricos, como Tesla, ofrecen herramientas a su página web para ayudar a los propietarios a encontrar puntos de recarga compatibles con sus vehículos.

Utilizando estas herramientas, los propietarios de vehículos eléctricos pueden planificar rutas, identificar puntos de recarga disponibles, hacerse un mapa mental de su zona y asegurarse de que tienen acceso a la infraestructura de recarga necesaria para sus desplazamientos.

¿Cuál es el gasto entre un coche eléctrico y una de combustión si los dos hacen exactamente cien kilómetros?

Para calcular la diferencia de coste entre hacer 100 km con un coche eléctrico y un coche de combustión hay que tener en cuenta factores como el precio de la electricidad y el consumo del coche eléctrico, y el precio de la gasolina y el consumo del coche de combustión. Para hacer un cálculo aproximado:

Consumo del coche eléctrico: El consumo de un coche eléctrico se mide en kilovatios-hora por kilómetro (kWh/km). Eso significa cuánta energía en kilovatios-hora necesita el coche para recorrer una distancia de kilómetros determinada. Por ejemplo, si un coche eléctrico consume 0,2 kWh/km, para recorrer 100 km necesitará 20 kWh de energía.

Precio de la electricidad: El precio de la electricidad se suele medir en euros por kilovatio-hora (€/kWh). Por lo tanto, si el precio de la electricidad es de 0,15 €/kWh, el coste de energía para recorrer 100 km con el coche eléctrico será:

Coste = Consumo del coche eléctrico (kWh/km) x Distancia (km) x Precio de la electricidad (€/kWh) = 0,2 kWh/km x 100 km x 0,15 €/kWh = 3 €. Así que en este ejemplo, el coste de energía para recorrer 100 km con el coche eléctrico es de 3 €.

Consumo del coche de combustión: El consumo de un coche de combustión se mide en litros por cada 100 kilómetros (l/100 km). Por ejemplo, si un coche de gasolina consume 6 litros/100 km, para recorrer 100 km necesitará 6 litros de gasolina.

Precio de la gasolina: El precio de la gasolina se mide en euros por litro (€/l). Si el precio de la gasolina es de 1,50 €/l, el coste de la gasolina para recorrer 100 km será:

Coste = Consumo del coche de combustión (l/100 km) x Precio de la gasolina (€/l) = 6 l/100 km x 1,50 €/l = 9 €. En este ejemplo, el coste de la gasolina para recorrer 100 km con el coche de combustión es de 9 €.

Diferencia de coste: Con estas dos cifras, que recordamos que son cálculos aproximados, no hay que ser doctor en matemáticas logarítmicas para decir que:

Coste del coche de combustión - Coste del coche eléctrico = 9 €-3 € = 6 €. La diferencia de coste para recorrer 100 km entre un coche eléctrico y un coche de combustión es de 6 € a favor del coche eléctrico. Esta diferencia puede variar según el consumo específico de los vehículos y el precio de la electricidad y la gasolina en la región y la época.

Cabe decir que esta prueba que hemos realizado no se aleja mucho de lo que proponen medios especializados, como los compañeros del digital Motor.es, que hace tres años hicieron la prueba –con la tecnología de la época y los costes de energía y gasolina de entonces– entre el eléctrico Volkswagen ID.3 y el Volkswagen Golf 8 Life, de gasolina. Su resultado era de 2,3 € por 100 km con el eléctrico y de 6,5 € para el de gasolina, por lo tanto con una diferencia de 4,2 € a favor del eléctrico.

¿Y el problema con las baterías de los coches qué, eh?

Todo muy bonito, hasta que llegamos a las baterías. ¿Qué pasa con las baterías de los coches eléctricos? ¿Contaminan tanto como se dice? Por el principio. Una batería está hecha, normalmente, de iones de litio, que es un material clave y fundamental por su capacidad de almacenaje. También hay níquel, grafeno y cobalto, materiales que se mezclan en una pasta que es la que creará varios componentes de la batería.

¿Contaminan? Claro. Como contamina el proceso de fabricación de unos tejanos o de un kilo de carne. Poca industria hay, limpia del todo. Hay que ver aquí cuál es el ciclo de las baterías, que empieza con la extracción de los materiales (litio, níquel...) que suele comportar problemas ambientales, para pasar después a la fabricación de un producto que, para sentirnos verdes y concienciados, necesita altas cantidades de energía, que es un problema cuando proviene de no renovables, como el carbón o el gas natural.

Una vez en circulación, las baterías no contaminan, y la carga, siempre y cuando provenga de renovables, lo hará mucho poco. El ciclo acaba con el reciclaje. Les baterías contienen materiales preciados que hacen que su reciclaje sea beneficioso para su retorno a la industria. Ahora, una gestión inadecuada puede comportar graves problemas medioambientales, como la contaminación de suelos y aguas.

¿Qué marcas de coches eléctricos hay?

Acabamos de hablar de Volkswagen, y todo lector reconocerá marcas clásicas como Ford, Renault, Citroën y la nuestra Seat. Todas estas han apostado fuertemente y desde hace años por la fabricación de vehículos eléctricos. Eso no quita que, como pasa cuando hay una gran innovación y un cambio social, aparezcan nuevos actores que quieren mojar de un sector creciente.

Aquí nos tenemos que parar en la figura del ahora magnate Elon Musk, quien cofundó hace veinte años una empresa denominada Tesla, reconocida para apostar por la industria de los automóviles eléctricos. El año 2008 presentaba el primer vehículo 100% eléctrico de la compañía, el Tesla Roadster. A Tesla hay que reconocerle ser la marca pionera de la ola expansiva del vehículo eléctrico del siglo XXI –recordamos que el primer coche eléctrico fecha del siglo XIX-.

Ahora, con su Tesla S han roto unos moldes a los que se han adaptado las grandes compañías: Nissan con su Leaf, Chevrolet con su Bolt, BMW con su i3 o Audi con sus e-tron. Ahora, sin embargo, en las marcas ya conocidas como Hyundai, Kia, Mercedes-Benz, Volvo o Seat, tenemos que sumar Polestar, BYD, Arcfox, Firefly, Nio o la misma Xiaomi, entre otros. Un panorama mucho más abierto y con la irrupción de las nuevas marcas chinas que democratizarán –ahora se llama así– todo el ecosistema automovilístico y eléctrico mundial.

Los híbridos ya superan el Diesel y no paran de crecer

Por todas las razones expuestas, es obvio que la combustión dejará paso a la conducción eléctrica, y que irá a más cuando los precios se equilibren o se grave y aumenten las restricciones para entrar en las ciudades. Los eléctricos no paran de crecer.

El año 2023 las matriculaciones de vehículos eléctricos crecieron un 73%. De los 115.000 coches electrificados, 51.000 fueron eléctricos puros y el resto híbridos enchufables. Les dos tecnologías ya superan el 12% de la cuota de mercado, todavía por debajo de la media europea, que es del 21%.

Les ha costado exactamente una década de arranque, pero los vehículos eléctricos ya forman parte del paisaje de nuestros pueblos y ciudades. No son perfectos, y tienen que mejorar más en eficiencia y huella –sobre todo en el ciclo de producción. Llegará el día en que sustituirán los coches de combustión, hasta que llegue la tecnología que tumbará los eléctricos. Y volveremos a empezar. Y lo explicaremos.

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