METEOROLOGÍA
Las lluvia provoca problemas en maíz, siembras y riesgo de hongos
Muchos campos de Lleida presentan tanta agua que no se puede entrar a trabajar. Nuevas dificultades en un momento de pérdidas por las bajas cotizaciones

Estado de campos de Linyola, con fincas encharcadas que las hace impracticables. - S. C.
Las elevadas precipitaciones de los últimos días están provocando problemas para los cerealistas. Las lluvias han caído de forma constante, sin trombas que provoquen inundaciones, pero ha llegado un momento en el que los campos son incapaces de absorber toda el agua caída y deja la tierra tan mojada y con charcos que en muchos de ellos es imposible que los agricultores entren a trabajar. Así lo explicó ayer el responsable del sector de herbáceos de Unió de Pagesos, Santi Caudevila.
Indicó que la lluvia hasta este momento ha sido bienvenida pero ahora está causando más problemas que beneficio a los cereales de Lleida en los diferentes cultivos. Explicó que buena parte del maíz de segunda cosecha ya estaba en los almacenes, pero aún quedaba una parte significativa pendiente. En el caso de hacer diferentes siembras, desde la cebada a los guisantes, Caudevila dijo que muchos agricultores no pueden acceder a fincas encharcadas y se están retrasando.
La cantidad de agua y humedad también es un gran enemigo para aquellos campos que ya se habían sembrado, porque puede multiplicarse los problemas de hongos. Por si fuera poco, el responsable de herbáceos de Unió de Pagesos advierte que los agricultores apenas tienen instrumentos de lucha. “La Unión Europea ha prohibido muchos productos eficaces y los que tenemos permitidos prácticamente no sirven o tienen pocos resultados. Además, tampoco podemos entrar en los campos para hacer los tratamientos y el Gobierno español no acaba de legalizar la utilización de drones, que serían muy importantes en momentos como estos”, aseguró.
Estos problemas se suman a los económicos. Unió de Pagesos alerta que el cerealista profesional catalán cerrará la última campaña con abultadas pérdidas con la paradoja de haber recuperado la capacidad productiva. “En un ejercicio con unas cosechas bastante aceptables tendremos uno de los peores años que recordaremos”, aseveró Santi Caudevilla. Según los datos del sindicato agrario, el precio del trigo blando ha caído un 41,18 por ciento, el de la cebada un 43,43 por ciento y el del maíz un 33,39 por ciento respecto a la campaña de 2022. Por ello pide al departamento de Agricultura que articule ayudas de mínimis porque calcula que las pérdidas alcanzan los 320 euros por hectárea en las tierras de secano y hasta los 615 euros en las tierras de regadío.