AGRICULTURA
El sector porcino reclama más recursos ante la crisis de la PPA
Los técnicos del GSP recuerdan de que el virus sigue circulando en la fauna salvaje

Vicens Enrique-Tarancón, coordinador del GSP. - GSP
El sector porcino de Lleida reclama más medios, coordinación institucional y mayor transparencia para afrontar la crisis de la peste porcina africana (PPA), una amenaza que consideran crítica para uno de los pilares económicos del mundo rural. Vicens Enrique-Tarancón, coordinador del Grup de Sanejament Porcí (GSP), advierte de que el virus sigue circulando en la fauna salvaje, lo que dificulta su control, y alerta de que la situación podría prolongarse entre dos y tres años si no se refuerzan las medidas de contención y vigilancia sanitaria en el territorio. “La peste porcina africana es como un gran incendio que está devorando silenciosamente un sector clave para la economía del mundo rural, especialmente en Lleida”, afirma Enrique-Tarancón.
Desde el GSP piden apoyo al Govern para afrontar la crisis sanitaria y evitar la confrontación política. Según explican, el sector lleva “más de 90 días en caída libre” y consideran que la gestión realizada hasta ahora no ha sido suficiente. En este sentido, critican la actuación del Cos d’Agents Rurals, al considerar que no se han aprovechado todos los recursos disponibles y que en algunos momentos se ha priorizado el impacto medioambiental por encima de la contención efectiva de la enfermedad.
Recuerdan que los jabalíes pueden ser portadores de enfermedades que también afectan a las personas, como brucelosis, tuberculosis, triquinosis, salmonela y hepatitis E. A su juicio, el origen concreto del brote es secundario. “Con una fauna salvaje mal gestionada, el virus acaba extendiéndose”, señala Enrique-Tarancón. En este contexto consideran insuficientes las cifras de sacrificio anunciadas hasta ahora. “Se habla de mil animales en una población estimada de unos 20.000”, señala. Con el virus circulando en la fauna salvaje, el sector teme que la crisis se prolongue durante años y calcula que podría alargarse entre dos y tres, mientras existan jabalíes infectados en el medio natural, lo que mantiene el riesgo para las explotaciones porcinas. Otra de las dificultades es que las medidas de control de la población de jabalíes chocan con criterios medioambientales. Entre las trabas citan incluso el debate sobre el uso de munición de plomo en las batidas de jabalíes. “Si cada decisión se convierte en un debate ambiental o administrativo, perdemos tiempo”, advierte Enrique-Tarancón.