El hotel de Lleida de cuatro estrellas, 120 habitaciones y centro comercial que no fue
Holesa se propuso, en 1974, abrir el primer gran hotel ubicado en el centro de Lleida aprovechando el crecimiento de la ciudad || Después de diez años de espera se transformó en pisos y apartamentos

El hotel de Lleida de cuatro estrellas, 120 habitaciones y centro comercial que no fue
En el verano de 1974 se presentó en sociedad la promotora Hoteles Leridanos SA y, además, con un despliegue promocional inusual para la época (La Mañana, el domingo 2 de junio, publicó un especial de 40 páginas, casi el doble de la paginación normal del diario) para anunciar sus proyectos de cara al futuro, entre los que destacaba la construcción, en un solar de la que hoy es la Avinguda del Segre, de un gran complejo hotelero, el primero en el centro de Lleida

Los primeros trabajos de excavación para los cimientos.
Iba a llamarse Enric Granados, cuatro estrellas (categoría 1 A) con 120 habitaciones, además de una residencia de tres estrellas con 120 habitaciones con todos los servicios para la época: restaurante de gama alta, cafetería, sala de convenciones, zona comercial, parking, sala de fiestas, gimnasio, sauna y piscina cubierta. Su presidente era Francisco Pons Castellà, exalcalde de la ciudad, y en la junta figurarán nombres de peso en la sociedad leridana como Alfons Porta Vilalta, José Aresté, José María Boixadera, Joan Carrera, Luis Cierco Soliva, Ramon Vilaltella o Antonio Rocafort, entre otros.

Visita de las autoridades para comprobar el avance de las obras.
Su capital inicial era de 50 millones de pesetas con emisión de acciones para que pudieran participar los leridanos y un crédito oficial hotelero por un valor total de 71 millones. La empresa Dragados y Construcciones fue la responsable de la obra. Las cosas no fueron bien. El proyecto se paralizó y en 1982 se encargó al arquitecto Guillermo Saéz Aragonés reconvertir el hotel, que nunca llegó a inaugurarse, en pisos y apartamentos, bajo el nombre de Edificio Terraferma. A partir de 1985 sus primeros inquilinos entraron en él, además de organizaciones, entre otras, como la ONCE, la Federación de Hostelería o la Representación Territorial de Deportes.

El solar donde tenía que levantarse el complejo hotelero.
LAS CLAVES
El nudo. En 1976, pese a una ampliación de capital, el proyecto quedó paralizado durante cerca de diez años.
El desenlace. En 1982, la promotora transforma el hotel en apartamentos y pisos de 100 metros cuadrados. En 1985 los inquilinos ya los ocuparon.