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INFRAESTRUCTURAS CARRETERAS

La A-22 registra un 60% más de vehículos que al estrenarse y supera los 14.600 en Raimat

Cifras similares a las de la autopista AP-2, por la que circulan 11.465 automóviles al día || El ministerio de Fomento prevé desbloquear en breve los trece kilómetros pendientes de Siétamo a Huesca

Imagen del talud que marca el final de la autovía A-22 a la altura de Siétamo.

Imagen del talud que marca el final de la autovía A-22 a la altura de Siétamo.ÒSCAR MIRÓN

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La autovía de Lleida a Huesca, la A-22, registró el año pasado una media diaria de más de 11.000 vehículos, de los que más de 1.000 eran camiones a su paso por Almacelles, según fuentes del ayuntamiento. Esta cifra representa un incremento del 60% en el número de vehículos que circulan cada día respecto a 2013, cuando se cumplió un año del estreno de la autovía paralela a la N-240.Asimismo, a su paso por Raimat, 14.614 vehículos circulan diariamente por esta carretera, de los que 12.495 son turismos y 2.119 son camiones, según los datos registrados por el ministerio de Fomento en 2016.

En pleno funcionamiento desde 2012, fecha en la que se inauguró la variante de Almacelles tras tres años en obras, esta carretera ha logrado superar el flujo, por ejemplo, de la autopista AP-2 de Zaragoza al Mediterráneo en el tramo que atraviesa las comarcas de Ponent, que registra una media diaria de vehículos de 11.465, de los que 1.850 son camiones. No obstante, está por debajo de las cifras que baraja a autovía A-2, que son de una media de 25.777 vehículos de los que 17.640 son coches y 8.137 camiones. La autovía transcurre mayoritariamente paralela a la antigua N-240 y comenzó a construirse en 2006 con un coste de casi 94 millones de euros. En la actualidad, están terminados los 94 kilómetros hasta Siétamo, a 13 kilómetros de Huesca, y queda pendiente ejecutar la parte que transcurre por Aragón hasta Pamplona (la carretera que atraviesa la comunidad foral ya está acabada hace años). El ministerio de Fomento ha abordado el proyecto del tramo de Siétamo, donde la autovía está cortada, a la entrada de la ciudad de Huesca, un tramo que lleva más de cinco años parado. Las obras están a punto de adjudicarse y en total se han presentado 23 ofertas, de las que la constructora Aragonesa Vidal Obras y Servicios y la catalana Copcisa son las mejor posicionadas con presupuestos que oscilan entre 69,3 millones y los 46,7 millones de euros, según el ministerio. De este modo se desbloquearán estos 13 kilómetros que quedan pendientes en la parte aragonesa que podrían estar listos, según las previsiones de Fomento, en 2021. Cuando las obras estén terminadas, se habrá completado el proyecto, que contempla un trazado de cuatro carriles y 107 kilómetros de longitud entre Lleida y Huesca. Desde la capital oscense se podrá enlazar con la autovía A-23 hasta llegar a Zaragoza.

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