SEGRE

CRONICA DE

Soriguera. Crecimiento único, retos compartidos

El municipio pone fin a años de aumento de la población y reclama accesos seguros

Geólogos del ICGC el año pasado en Mencui, pueblo afectado por desprendimientos.

Geólogos del ICGC el año pasado en Mencui, pueblo afectado por desprendimientos.AJUNTAMMNT DE SORIGUERA

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Soriguera ganó población de forma sostenida a lo largo de esta década, mientras el resto del Pirineo leridano la perdía o quedaba estancado. Este crecimiento llegó a su cúspide en 2016, cuando alcanzó los 422 empadronados, pero su número empezó a descender a partir de entonces: el censo de 2018 se cerró por debajo de los 400.La llegada de nuevos vecinos, muchos de ellos jóvenes, hizo de este municipio una excepción durante años en las comarcas de montaña. Las dificultades que afronta, en cambio, son comunes a las de buena parte del Pallars Sobirà y del conjunto de la cordillera.

La reclamación de accesos seguros a los 14 núcleos que conforman Soriguera ha caracterizado este mandato. Vecinos marcharon hace 3 años tras una pancarta que denunciaba “más de 200 socavones” en apenas siete kilómetros de la carretera que une Malmercat, Tornafort y Puigforniu. Bajo el lema de “queremos carreteras dignas” cortaron la N-260 para exigir mejoras. Un modesto avance llegó en 2018 con el parcheo de un kilómetro de la carretera, pero queda mucho por hacer.

Ejemplo de ello es el pueblo de Mencui, al que se llega por una pista de tierra. Precisamente, este núcleo hizo saltar las alarmas por la inestabilidad del terreno bajo las casas. Desprendimientos en una ladera han socavado el suelo bajo una calle, y el ayuntamiento está a la espera de un proyecto del Institut Geològic (ICGC) para frenarlos.

Otros ocho municipios han recurrido también al ICGC tras sufrir aludes. Son Tremp, Àger, Cava, El Pont de Suert, La Coma i la Pedra, Sant Esteve de la Sarga, Montferrer y Naut Aran. En Soriguera, además, grietas e inestabilidad mantuvieron cerrarada durante años la iglesia de Vilamur. Acoge misas desde hace poco más de un año, tras intervenciones para reforzarla.

Las deficiencias de comunicaciones de Soriguera se hacen patentes también en la cobertura de móviles y la conexión a internet, al igual que sucede en otras localidades pirenaicas. Mientras el municipio pugna por cubrir necesidades y equipamientos básicos, busca también oportunidades de desarrollo a través del turismo. Dentro de esta voluntad se enmarcan iniciativas como un festival de arte contemporáneo, una escuela de pesca en Baro o actuaciones de limpieza de caminos para interconectar elementos del patrimonio cultural y natural dentro del Parc de l’Alt Pirineu.

Tras las elecciones de 2015, Soriguera se convirtió en el primer municipio de las comarcas leridanas con un alcalde de la CUP. El cabeza de lista de la Assemblea Popular de Soriguera-CUP, Xavier Pedemonte, compartió la alcaldía con el republicano Josep Ramon Fondevilla. Estas dos candidaturas sumaron cuatro ediles y formaron una alianza frente a los tres del PDeCAT, que pasaron a la oposición tras dos mandatos con gobiernos de la antigua CiU. La participación de los vecinos en la política local, a través de asambleas en cada núcleo de población y presupuestos participativos, ha sido otro rasgo característico de este mandato.

Pedemonte no opta a la reelección y ocupa un puesto honorífico como suplente de la Assemblea. Esta formación se presenta esta vez como agrupación de electores, al margen de la CUP y liderada por Núria García. Fondevilla, por su parte, vuelve a ser el alcaldable de ERC. Los ahora aliados en el gobierno son los únicos que se presentan. El PDeCAT no tiene candidatura.

Geólogos del ICGC el año pasado en Mencui, pueblo afectado por desprendimientos.

Geólogos del ICGC el año pasado en Mencui, pueblo afectado por desprendimientos.AJUNTAMMNT DE SORIGUERA

Geólogos del ICGC el año pasado en Mencui, pueblo afectado por desprendimientos.

Geólogos del ICGC el año pasado en Mencui, pueblo afectado por desprendimientos.AJUNTAMMNT DE SORIGUERA

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