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LLEIDA

El río Segre deja la situación de emergencia por sequía tras 21 meses y pasa a alerta

Supera el peor estadio, declarado en junio de 2022, tras las lluvias y las nevadas

Permitía aplicar prorrateos al regadío, si bien las reservas actuales garantizan aún solo dos turnos de riego en el Urgell

El pantà de Rialb, en una imatge de dilluns, emmagatzemava ahir 126 hm3, un 31% del total.

El pantano de Rialb, en una imagen tomada el lunes, almacenaba ayer 126 hm, un 31% del total. - MAGDALENA ALTISENT

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El río Segre ha salido de la situación de emergencia por sequía en la que se hallaba desde junio de 2022, hace 21 meses, gracias “a la lenta recuperación de las reservas que se ha ido produciendo durante el año y la mejora de la acumulación de nieve en febrero”, según la Confederación Hidrográfica del Ebro. Con datos de ayer, los pantanos del Segre suman 168 hectómetros cúbicos de agua. En junio de 2022, el volumen de agua era incluso superior y alcanzaba los 245 hectómetros: Rialb almacenaba 180 hectómetros, frente a los 126 de ayer, y Oliana, 65, frente a los 42 de ayer. La emergencia permitía aplicar prorrateos al regadío, entre otras medidas.

Las reservas actuales son sin embargo el doble que las del año pasado por estas fechas (unos 85 hectómetros), pero la CHE sigue mostrando preocupación por la situación del Segre. Las lluvias de las últimas semanas en la cabecera del Ebro, sobre todo, en Navarra y el País Vasco, han derivado incluso en riadas y han mejorado mucho la situación de la cuenca. Sin embargo, la Confederación advierte en su informe mensual de sequía, publicado ayer, que en la zona este del Ebro y “en el Segre en particular” no ha sido así. Las lluvias y las nevadas permiten cambiar de situación “por muy escaso margen”, mientras que, según apuntaron fuentes de las comunidades de regantes, la “situación excepcional por sequía extraordinaria” declarada el 27 de abril del año pasado en el Segre no ha variado.

Los más afectados, especialmente los regantes del Canal d’Urgell, tienen asegurados solo dos turnos de riego, y harán falta otros 60 hectómetros para garantizar un tercero. La previsión de lluvias a lo largo de esta semana podría iniciar el camino hacia esta recuperación. Esto es así porque a diferencia del año pasado el Canal d’Urgell dejará en manos de los agricultores la decisión de regar unos u otros cultivos. En 2023, la campaña duró solo un mes antes de que cerrara el canal principal, que reabrió solo para dar agua a los frutales, mientras que 39.000 hectáreas de cereal tuvieron que renunciar al regadío.

Al margen de las lluvias previstas para finales de esta semana, el Observatorio Europeo de la Sequía estima que la media de lluvias para el periodo de febrero a abril será cerca de un 20 por ciento inferior a la media histórica. Según esta predicción, quedará a un 84% de la media de tres meses y a un 79 de seis.

Mascort acusa a Madrid de frenar la modernización del Canal d’Urgell

El conseller de Acción Climática, David Mascort, acusó ayer al Gobierno central de bloquear la modernización del Canal d’Urgell al no asumir su financiación y dijo que la Generalitat busca fondos para que los regantes no tengan que pagar el 30% del coste de las obras, valoradas en 1.300 millones de euros. “Cuando encontremos la fórmula firmaremos un convenio”. El canal prevé que en mayo comiencen los primeros trabajos de modernización con la construcción de tres balsas y el revestimiento de canal, en este caso, financiados con PERTE.Los cerealistas de regadío del Urgell han denunciado reiteradamente la falta de compensaciones por las pérdidas de la pasada campaña. El conseller Mascort anunció “otra ayuda para los herbáceos de regadío de 200 euros o algo más” para completar la precariedad de las subvenciones.

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