ECOLOGÍA
La CHE detecta residuos de plaguicidas de uso prohibido en 8 ríos de Lleida y la Franja
En 2024 hubo positivos en 14 estaciones de la red oficial y en 3 no incluidas oficialmente. La Confederación pide a los agricultores que reduzcan el uso de estos productos químicos para atajar la contaminación

La CHE detecta residuos de plaguicidas de uso prohibido en 8 ríos de Lleida y la Franja
“Se propone a las comunidades de regantes la adopción de medidas de uso sostenible de plaguicidas, evitando o minimizando la contaminación difusa de las masas de agua” y “reduciendo en lo posible su aplicación” cerca de ríos, canales y acuíferos, señala el último Informe de Plaguicidas de la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro), que advierte de la elevada presencia de residuos de esos productos químicos, muchos de ellos prohibidos desde hace décadas, en ríos y en tomas de agua de riego y de abastecimiento urbano.
En catorce estaciones de las cuencas del Segre y el Noguera Ribagorçana se registraron cantidades excesivas de residuos de algún plaguicida a lo largo de 2024 y en otras tres los positivos fueron frecuentes. También ha habido alertas en otras tres estaciones no incluidas oficialmente en la red y ubicadas en Cervera, Torres de Segre y Lleida, esta última aguas abajo de la depuradora.
De hecho, ocho ríos de Lleida y la Franja han sido declarados oficialmente “en mal estado” por la CHE por la elevada presencia de plaguicidas en sus aguas. Se trata del Sió, el Corb y el Ondara a lo largo de todo su curso, el Noguera Ribagorçana desde los canales de Alfarràs y el Segre desde que va recibiendo la aportación de los anteriores hasta su desembocadura en el Ebro, por una parte. Y, por otra, la Clamor Amarga en todo su curso, el Alcanadre desde el Flumen y el Cinca desde que los recibe hasta el Aiguabarreig.
En todos ellos, y también en el Canal de Serós, hay puntos en los que la concentración de residuos de glifosato, un herbicida de uso autorizado hasta finales de 2033 en la UE, supera los niveles legales.
Ese es uno de los nueve plaguicidas sobre cuyo uso pide la CHE tener especial cuidado ante la frecuencia con la que su presencia supera las normas de calidad ambiental o los límites de cuantificación analíticos.
La lista resulta llamativa, ya que, en realidad, supone un llamamiento a dejar de utilizar productos químicos que llevan años prohibidos. De hecho, únicamente el uso del glifosato y el oxadiazón continúan estando autorizados. El ampa, es un derivado del glifosato tras su metabolización por el río.
El listado incluye el clorpirifós (prohibido en 2020 en la UE), el dicofol (1994 en España), el metolacloro (2023 en la UE), la terbutilazina (2003 en España y 2011 en la UE), el imidacloprid (2018 en la UE) y la terbutrina (2004 en la UE).
Buena parte de esos productos han sido detectados en ocho de los ríos principales de Lleida (todos salvo el Pallaresa y el Garona) y la Franja, lo que apunta a un uso sostenido años después de su prohibición por su peligro para la salud.
Resulta llamativa la presencia en la Clamor Amarga, en el Cinca en Fraga, en el Sió en Balaguer y en el Corb en Vilanova de la Barca de HCH, el hexaclorohexano que constituye el principio activo del letal insecticida lindano, prohibido en 2008 en la UE y que no se fabrica en España desde finales de los años 80.
“En varios puntos de control de la cuenca del Cinca se han detectado isómeros (moléculas) de HCH”, reseña el informe, que añade que este residuo sí “se ha detectado en años anteriores” en la capital de la Noguera.
La polución se intensifica “no de modo puntual sino continuado”
La Confederacoión Hidrográfica del Ebro destaca “la afección que está suponiendo” en la calidad del agua “la normalización” de la presencia de glifosato, un herbicida de uso legal, y de ampa, un metabolito o molécula derivada de este, algo que ocurre “no de modo puntual sino continuado”. Su concentración en muchas tomas de agua, como las del Canal d’Urgell, el puente de Gualter o La Granja d’Escarp, todas en el Segre, superan los niveles permitidos, anota el estudio. Eso, añade, “obliga a alertar a los abastecimientos individuales afectados y a las autoridades competentes” autonómicas para que implementen “la adopción de medidas correspondiente”.
“La contaminación procedente de los sistemas de riego es más elevada”
“La contaminación procedente de los retornos de los sistemas de riego (Bardenas, Monegros, Aragón y Catalunya, y Urgell) es más elevada”, concluye el informe sobre plaguicidas de la Confederación Hidrográfica del Ebro, que destaca la alta presencia de esos residuos químicos en la red fluvial de la cuenca. El documento resalta la densidad del glifosato, de uso legal, y el ampa, un metabolito o molécula derivada de ese mismo producto, y llama la atención sobre cómo su “elevada concentración” enmascara otras sustancias. “Se trata de un salto cualitativo y generalizado que obliga a una vigilancia más atenta en las captaciones de agua para consumo humano”, añade.