Trenes cancelados y retrasos al retomar el servicio de Rodalies después de 2 días
Renfe fleta autocares para recorrer por carretera el trayecto entre Lleida y Calaf

Un tren con un crespón negro en memoria de los maquinistas fallecidos en accidentes. - JOAN GÓMEZ
Los trenes de Rodalies volvieron a circular ayer tras dos días sin servicio, pero no estuvieron exentos de incidentes. Retrasos, convoyes cancelados y buses para sustituirlos entre Lleida y Calaf marcaron una jornada caótica para los viajeros de las líneas ferroviarias de Manresa y la costa, operadas por Renfe. La alta velocidad también sufrió demoras.
Los trenes de Rodalies volvieron ayer a circular después de dos días en dique seco en las líneas de Manresa (RL3 y RL4) y de la costa (R13 y R14), ambas operadas por Renfe. Sin embargo, la operativa estuvo lejos de recuperar la normalidad. Retrasos que superaron la hora, convoyes cancelados entre Lleida y Calaf y buses para recorrer este trayecto por carretera marcaron una jornada que llevó de cabeza tanto a los usuarios como a los trabajadores de Renfe. Estos últimos hicieron carreras por la estación de Lleida-Pirineus para informar a los viajeros de qué trenes estaban disponibles, de cuándo llegarían o si debían tomar un bus. También hubo incidentes en Rodalies del resto de Catalunya.
La línea que más dolores de cabeza causó en Lleida fue la de Manresa. El convoy de la RL3 que debía salir a las 8.03 de Lleida-Pirineus no lo hizo y el previsto a las 8.42 no partió hasta pasadas las 10.00. Más tarde, los viajeros del tren de las 12.11 tuvieron que salir de la estación e ir en bus hasta Calaf para allí coger el tren. Desde Renfe afirmaron que el transporte entre Calaf y Lleida se hizo por carretera el resto de la jornada porque “la infraestructura no estaba en estado óptimo”. Adif, por su parte, negó que hubiera problemas en la vía.
Los retrasos de entre 30 minutos y más de una hora desencadenaron otra incidencia: un tren de la línea de Manresa tuvo que parar en Tàrrega y otro en Calaf porque los maquinistas habían agotado el límite de cinco horas y media que la ley les permite conducir de forma ininterrumpida. Así se lo explicaron a viajeros afectados y lo corroboraron fuentes sindicales. En la capital del Urgell, el tren que debía llegar a las 7.01 lo hizo a las 9.39. Una vez allí, los pasajeros subieron pero el convoy no reanudó la marcha porque el maquinista no podía seguir conduciendo. Los viajeros tuvieron que apearse. Algunos se marcharon, mientras que otros subieron al bus que Renfe fletó. Pasadas las 13.00, el tren fue vacío hasta Lleida.
Tanto en Tàrrega como en Cervera había pocos viajeros en las estaciones. La mayoría desconfiaba de que los trenes funcionaran con normalidad tras dos días de caos. Sin embargo, mostraron comprensivos con las demandas de los maquinistas, que reclaman mayor seguridad en las vías, aunque señalaron que habría sido necesario avisar de la suspensión de trenes con antelación. A lo largo del día pudieron verse convoyes circulando con crespones negros en la parte frontal y trasera, en memoria de los maquinistas fallecidos en accidentes en Gelida y Adamuz. En Mollerussa, usuarios cruzaron las vías para tomar buses que fletó Renfe. Al igual que sucedió ayer, las barreras de los pasos a nivel bajaron por la mañana y permanecieron así un largo tiempo, lo que provocó colas y nervios. Lo mismo sucedió en Fondarella.
Nueva jornada de demoras en la alta velocidad
Los trenes de alta velocidad también sufrieron retrasos a lo largo de la jornada que iban desde los 15 hasta los 60 minutos. Las limitaciones de velocidad que Adif ordenó el jueves en 6 puntos de la línea Madrid-Barcelona y el hecho de que en varios tramos los maquinistas fueran más lento de lo establecido, según denunciaron algunos viajeros, son algunas de las causas que explican esta demora. Al igual que ocurrió el jueves, Renfe envió mensajes a sus usuarios informándoles de los retrasos.