Perros domésticos atacan al ganado siete veces más que los silvestres
Interior contabiliza en tres años 28 asaltos de canes con el propietario identificado por solo cuatro de cimarrones. Los dueños se exponen a multas de hasta 10.000 €

Un ejemplar de lobo. - COS D’AGENTS RURALS
Suena a paradoja pero se trata de un dato oficial: en la única demarcación catalana en la que está documentada la presencia de los tres grandes carnívoros (lince, lobo y oso) que presiden la cadena trófica de los mamíferos, el animal que más ataca al ganado es el perro doméstico. Y lo hace con una frecuencia netamente superior, concretamente de siete a uno, a la que presentan los perros asilvestrados, también conocidos como cimarrones o montaraces.
Según indica la consellera de Interior, Núria Parlon, en uan respuesta parlamentaria a la diputada del PP Montserrat Berenguer, el Cos d’Agents Rurals tiene constancia en los tres últimos años, entre el 1 de enero de 2023 y el 31 de octubre de 2025, de un total de 28 ataques a ganado por parte de perros domésticos, mientras que en ese mismo periodo fueron solo cuatro los cometidos por “perros salvajes sin propietario identificado”.
La serie referente a los primeros es de siete ataques en 2023 y seis al año siguiente, antes de registrar un aumento exponencial de quince en los diez primeros meses del año pasado. Los cuatro ataques de perros montaraces se concentraron en 2024.
La proliferación de este tipo de comportamientos de animales, que en algunos casos cometen los ataques en presencia de sus dueños cuando se encuentran con rebaños durante excursiones por el monte aunque en la mayoría de los casos se trata de correrías nocturnas o de varios días sin el conocimiento directo de los dueños, ha llevado a los Agentes Rurals a poner en marcha un dispositivo preventivo en la vegueria de l’Alt Pirineu i Aran. Se trata del fichaje de canes domésticos, tanto de compañía como de trabajo y de caza, de los que toman fotografías y muestras de ADN para facilitar la identificación de los autores de los ataques. El problema es que a menudo los asaltos los cometien perros sin fichar de turistas o gente de paso.
Los dueños de los canes que asedian al ganado en el monte afrontan multas de 500 a 10.000 euros si el episodio tiene lugar en parques naturales o espacios protegidos, algo más que frecuente en el Pirineo de Lleida, donde en verano coinciden la transhumancia de las reses y la afluencia de visitantes ociosos.