Bomberos de Girona se trasladan a Ponent ante la alerta por la ola de calor
Refuerzo en el llano y Terres de l’Ebre al coincidir con Sant Joan y la siega del cereal

Las piscinas municipales de Balàfia se llenaron de bañistas ayer para sofocar las altas temperaturas. - ACN
Los termómetros alcanzaron ayer los 41 grados en Lleida ciudad y El Poal, el primer día de una ola de calor que hoy se intensificará y dejará temperaturas iguales o superiores, siendo el primer día laborable del año por encima de los 40 grados. Lleida amplió ayer los horarios de las piscinas de forma excepcional, aunque no descarta repetirlo.
La primera ola de calor del año, que empezó ayer con temperaturas de hasta 41 grados en Lleida y El Poal, está obligando al cuerpo de los Bombers de la Generalitat a trasladar temporalmente efectivos de Girona a Ponent y a las Terres de l'Ebre, ya que el fuerte calor “coincide con la siega del cereal, una necesidad de la payesía, y con el fin de semana largo de Sant Joan, lo que añade estrés al cuerpo de Bomberos, que está en movimiento”, explicó ayer en Catalunya Ràdio el jefe del Grup de Recolzament d’Actuacions Forestals (GRAF).
Refugios climáticos como las piscinas municipales se llenaron de bañistas, dejando una imagen que contrastó con la de plazas y calles mucho menos transitadas. De hecho, el movimiento de personas fue mayor durante las primeras horas de la mañana en Lleida ciudad. Jordina, una vecina, explicó que no soporta “muy bien” el calor, lo que le obliga a salir a pasear al perro a primeras horas de la mañana y por la noche. Además, comentó que “en casa hay que poner el aire acondicionado, si no es insoportable”. En la misma línea se expresó Marina, madre de un niño de 3 años, quien añadió que procura vestir a su hijo con la ropa adecuada y protegerle “siempre” con crema solar y gorra. Indicó que aprovechan “para disfrutar al máximo del agua en la piscina”.
La Paeria de Lleida tiene activa la fase 2 del plan para prevenir los efectos de altas temperaturas. De esta forma, se han puesto a disposición una cincuentena de refugios climáticos entre centros cívicos, equipamientos culturales, hogares de jubilados, parques y calles arboladas. La población pudo acudir durante el fin de semana a la sala de exposiciones del ayuntamiento, a la Casa dels Gegants, a la Panera y al museo Morera, entre otros.
Asimismo, las piscinas municipales abrieron a las 10h, una hora antes de lo habitual, como medida excepcional. Se planteó como una medida excepcional para ayer, pero “es posible que debamos repetir la medida durante el verano”, afirmó ayer la edil Pilar Bosch. “Pedimos a la ciudadanía que extreme la precaución y siga los consejos preventivos”, añadió el teniente de alcalde Carlos Enjuanes.
Otro de los equipamientos que tendría que funcionar como un refugio climático para los ciudadanos es la estación de trenes. El caso es que la climatización de este edificio no funciona y los termómetros incluso llegaron a los 40,7 grados ayer en algunos espacios, según informaron trabajadores. Sin embargo, en la otra cara de la moneda se encuentra la estación de autobuses, con instalaciones estrenadas en febrero, donde algunas personas se resguardaban del calor en el vestíbulo.
El Centre de Coordinació Operativa de Catalunya pide a los ayuntamientos que habiliten refugios climáticos y tener especial vigilancia de las personas mayores de 75 años sin recursos, aquellas con discapacidades y enfermedades crónicas, y las que trabajan al aire libre.