EMPLEO
La regularización migratoria libera plazas en albergues de temporeros
Los de Seròs y la Caparrella no han cubierto las 72 plazas disponibles. Registrada una “alta rotación” de usuarios, que no agotan el tiempo máximo de estancia

La delegada del Govern, Núria Gil, ayer con una setentena de dinamizadores de la campaña agraria. - GENERALITAT DE CATALUNYA
La delegada del Govern en Lleida, Núria Gil, señaló el proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes impulsado por el Gobierno central como uno de los motivos que podrían explicar la “baja afluencia” de temporeros registrada por el momento en los alojamientos habilitados en Lleida para trabajadores que participan en la campaña de la fruta dulce. Según explicó, el hecho de que los beneficiarios de la regularización “tengan los papeles les ha podido llevar a buscar trabajo en otra parte o les ha permitido tener acceso al alquiler de una vivienda, por lo que ya no necesitan tener que ir a estos alojamientos compartidos”.
Según Gil, solo el centro de acogida habilitado en el pabellón número 3 de Fira de Lleida, con 100 plazas disponibles, “está al 90% de ocupación de media, y no tenemos constancia de que se hayan cubierto las 32 plazas disponibles en la Caparrella”. En el albergue de Seròs, con capacidad para otras 40 personas, añadió, “hay entre tres y cinco personas”. No obstante, la delegada del Govern aseguró que “estamos contentos porque sí hay mucha rotación, pero la mayoría de usuarios se alojan pocas noches” y no agotan el tiempo máximo de estancias, que está entre 7 y 10 noches. No obstante, Gil admitió que “todavía hay gente durmiendo en el calle”, pero aclaró que se trata de personas que rechazan acudir a uno de estos alojamientos.
A esto se le suman otros factores como la contratación en origen que llevan a cabo algunas empresas que, además, cuentan con sus propios alojamientos para sus empleados.
La delegada hizo estas declaraciones durante la presentación del plan de gestión de la campaña agraria a una setentena de los 87 dinamizadores contratados por ayuntamientos, consells comarcals, organizaciones agrarias y sindicatos a través del Servei d’Ocupació de Catalunya. Según Gil, las funciones de mediación sociolaboral, de información, asistencia y coordinación de los temporeros que lleva a cabo este personal son fundamentales en una época en la que la población de zonas como el Baix Segrià llega a “doblarse” con la llegada de miles de personas que buscan un trabajo en la campaña frutícola.