SEGRE

AGRAMUNT

Un refugio para todas las edades

El Espai Cívic, que abrió en 2019 en la antigua 'llar d'infants' afectada por la 'rubinada', es un referente social en Agramunt

Cada semana registra el paso de entre 250 y 300 personas

A l’espai Àgora comparteixen taula de joc i de tertúlia desenes de veïns.

En el espacio Àgora comparten mesa de juego y de tertulia decenas de vecinos. - LAIA PEDRÓS

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El Espai Cívic de Agramunt es un equipamiento relativamente nuevo. Se inauguró en 2019, aunque cerró durante el lapso de la pandemia de Covid. Pese a todo, cinco años después está totalmente consolidado entre los vecinos de la localidad y en la actualidad registra del paso de 250 a 350 personas cada semana. Muchas tardes tiene todos los espacios ocupados, como es el caso de los martes. La concejala de Cultura, Amanda Cardona, destaca que el secreto de su éxito es que desde el primer momento se planteó como un “espacio intergeneracional” por lo que tienen cabida personas de todas las edades y con inquietudes diversas. En este sentido, el Espai Cívic acoge cursos, talleres, actividades de entidades como la de mujeres Esbarjo o las que impulsa la misma dinamizadora del equipamiento; servicios como el SISI o Dol de Ponent, conferencias, el espacio Àgora, que cada tarde llenan los vecinos para charlar, jugar a la botifarra, el parchís, el dominó o simplemente leer el periódico o trabajar; y cuenta también con sala de estudio. Cardona recuerda que “desde el primer momento se planteó como un espacio polivalente de modo que las paredes se diseñaron con un sistema que permite moverlas fácilmente y habilitar salas más grandes o pequeñas según la necesidad de la actividad”.

También señala que al tratarse de un equipamiento nuevo está muy bien dotado, con sala de informática y una amplia cocina en la que pueden organizarse talleres. El Espai Cívic hace, además, una importante función social, en especial, con las personas mayores. En este sentido, algunos de los usuarios habituales viven solos y en caso de no asistir a su cita diaria con la baraja de cartas, la dinamizadora comprueba que no hay ninguna incidencia. “Son casos muy puntuales pero agradecen este seguimiento”, afirma la dinamizadora, Isa Pons. Destaca también la relación que se establece entre los mayores y los niños, por ejemplo, con unas clases de ajedrez en las que los profesores son los mayores y los alumnos, los menores. “Son los niños más vigilados de Agramunt”, apunta.

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