ESCULTURA
Dos leridanos, en el festival más grande del mundo de esculturas de hielo y nieve cerca de Siberia
Jordi Claramunt, de Tàrrega, e Ingrid Tost, de El Soleràs, seleccionados para este certamen en Harbin

Vista general de la zona de la China en la que se celebra este concurso de esculturas de hielo y nieve que por la noche se ilumina. - LLUÍS RIBALTA
Los artistas leridanos Jordi Claramunt (1984), de Tàrrega, e Ingrid Tost (1978), de El Soleràs, han participado este mes de enero en la 37 edición del Concurso Internacional de Esculturas de Hielo y en la 28 del certamen de Esculturas de Nieve de Harbin, en China. En ambos concursos trabajaron en condiciones extremas, con temperaturas que llegaron a alcanzar los –25 °C, para crear esculturas efímeras de gran formato.
Claramunt, reconocido por su versatilidad y trayectoria como escultor, explicó que la experiencia fue “brutal”, en un espacio que describió como “una especie de PortAventura lleno de edificios inmensos construidos con hielo y nieve”. Los artistas participaron en el certamen junto a otros dos catalanes. En la competición de hielo Claramunt trabajó con Abel Pruñonosa, mientras que en la de nieve lo hicieron los cuatro juntos, junto con Lluís Ribalta.

El romanç de guineus congelat d’Ingrid Tost i Lluís Ribalta. - JORDI CLARAMUNT
En la modalidad de hielo, Claramunt y Pruñonosa construyeron un caracol, símbolo muy ligado a la cultura leridana, con antenas en forma de símbolo punk. Por su parte, Tost y Ribalta recrearon dos zorros besándose sin contacto bajo el nombre Romanç congelat, uno de los elementos característicos de la obra de la vecina de El Soleràs. En nieve, el equipo elaboró una figura femenina sujetando un micrófono, rodeada de niebla, inspirada en la canción Somnis entre boires de Sangtraït. Esta pieza se basó también en la puesta en escena que la concursante Jim realizó en 2023 en el programa Eufòria de 3Cat, donde interpretó este tema con un característico vestido que el equipo reprodujo con nieve.
Aunque no obtuvieron ningún premio (se valoraban la idea, la estética y la técnica), Claramunt se mostró muy satisfecho por haber sido seleccionado: “Trabajar allí es como competir en la Champions League. El nivel es impresionante. Vi esculturas que aún no sé cómo pudieron hacerse, como la ganadora, que representaba a un niño colgado de un árbol con los cordones de los zapatos hechos de hielo, era una auténtica filigrana”.

El caragol punk de gel de Jordi Claramunt i Abel Pruñonosa. - JORDI CLARAMUNT
El escultor destacó la dificultad de trabajar en equipo, ya que normalmente lo hace en solitario. Entre los principales retos mencionó la coordinación entre artistas para sacar el máximo potencial de cada uno y las dimensiones de las piezas. El bloque de nieve medía 4 metros de alto por 3 de ancho y 3 de fondo, y los participantes debían tallar escaleras para poder acceder a la parte superior. En cuanto al hielo, trabajaron con un bloque de 2 × 2 metros y 50 centímetros de grosor, extraído directamente del río. La competición de hielo duró 2,5 días y la de nieve, 3,5 días. En la primera pudieron utilizar motosierra, mientras que en la nieve las herramientas tenían que ser manuales, ya que las eléctricas estaban prohibidas.
Por su parte, Tost, que es escultora, restauradora y pintora, explicó que “nunca antes había trabajado con hielo, y me sorprendió gratamente, ya que es más fácil que la piedra y no genera polvo. Además, como el aire era tan frío, tampoco se convertía en agua”. Como dificultad, habló de la “transparencia”.
En el certamen de nieve, el más participativo, había 35 equipos procedentes de países como Rusia, China, Corea del Sur, Mongolia, Japón y España.
Más allá de la experiencia artística, Claramunt destacó su impresión sobre el contexto social del país: “Nunca había estado en un régimen comunista. Es cierto que hay muchísima seguridad, con patrullas y cámaras por todas partes, pero la gente es muy social y humilde, además parece muy feliz, hecho que supone un contraste muy grande”.