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ENTREVISTA

Ferran Sáez: «Hay cosas muy importantes invisibles, como la esperanza»

Filósofo, profesor universitario, escritor

«Hay cosas muy importantes invisibles, como la esperanza» - ROSA PEROY

«Hay cosas muy importantes invisibles, como la esperanza» - ROSA PEROY

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Ferran Sáez acaba de publicar su sexto libro en poco más de dos años. Una novela, cuatro ensayos y, este mes de enero, el dietario De totes les coses visibles i invisibles (Pòrtic), en el que el filósofo, profesor universitario y escritor leridano busca un equilibrio sutil entre actividades de la vida diaria (largas caminatas urbanas, música, lecturas) y reflexiones que las trascienden. Las vivencias personales del pensador de La Granja d’Escarp se convierten en esta obra en el punto de partida para la indagación filosófica

Apenas tres meses después de estrenar el nuevo sello leridano Eclecta con la novela L’altra hipòtesi, Ferran Sáez (La Granja d’Escarp, 1964) vuelve a la actualidad literaria con el dietario De totes les coses visibles i invisibles.

¿Por qué ahora un dietario? ¿Y por qué fechado del 1 de enero hasta la Nit de Sant Joan del año pasado?

El dietario abarca seis meses y ocupa 300 páginas; si hubiera sido todo un año, sería demasiado largo. Quizás es que me pasaron algunas cosas medio interesantes, o quizás tenía ganas de escribir. O quizás son las dos cosas a la vez. Después de La vida aèria, que obtuvo el premio Carles Rahola, quería hacer algo parecido, pero con un formato más canónico de dietario-dietario, y ha salido De totes les coses visibles i invisibles.

En el libro, ¿pesan más las descripciones o las reflexiones?

Intento equilibrarlas. De hecho, en el libro explico que un dietario es algo más que un simple inventario de hechos cotidianos, pero no hay que saltárselos. Tampoco debe ser una mera concatenación de reflexiones abstractas desvinculadas de la vida cotidiana, porque entonces es un ensayo. Pero si consideraciones abstractas de este tipo contuviera pocas, o ninguna, tampoco funcionaría. Mantener un equilibrio razonable entre unas cosas y otras no es sencillo. Por formación académica y por bagaje me resulta más fácil argumentar que narrar. Creo que ser consciente de ello es importante a la hora de modular lo que escribo, tanto en este dietario como en otros libros.

De hecho, filosofar es reflexionar sobre las grandes cuestiones de la vida y la existencia pero ¿se puede llegar a grandes conclusiones?

Filosofar es aprender a morir. Esta idea está presente en Cicerón, Montaigne y otros autores. De hecho, el propio Platón ya la enuncia de otra forma en el diálogo Fedón. Mirar de cara a nuestra condición mortal nos libera de miedos que a menudo, sin darnos cuenta, condicionan nuestras decisiones y prioridades. Pensar filosóficamente la muerte no significa obsesionarse con ella, sino entenderla como una parte inseparable de la vida. Lo importante aquí no son las conclusiones, sino las preguntas. Una persona que no se hace ninguna vive una existencia algo vacía. Que después se llegue a una conclusión u otra ya es harina de otro costal. Escribir un dietario como De totes les coses visibles i invisibles es como pasar a limpio hechos que son comunes a la mayoría de personas, pero a los que quizá no damos ninguna importancia mientras ocurren.

¿Podemos ser optimistas en este mundo actual?

Creo sinceramente que es más importante ser lúcidos que ser optimistas. El optimismo queda a menudo desacreditado por la realidad. La lucidez nunca. Otra cosa es tener esperanza.

Con el título del libro parece querer hablar de todo.

De totes les coses visibles i invisibles es un fragmento del credo de Nicea del año 325. Es el credo largo. Cuando escribí el libro se conmemoraba su 1.700 aniversario. Efectivamente, se trata de proponer un título en el que cabe casi todo, pero también hace referencia a que hay cosas cotidianas y materiales, y otras más difíciles de captar y también de expresar. Hay muchas cosas invisibles que son importantes. Antes hablaba de la esperanza, por ejemplo. La esperanza es invisible.

Últimamente, su producción literaria supera los dos títulos por año. ¿Ha sido una casualidad de las agendas editoriales o es que cada vez tiene una necesidad vital de escribir, de poner negro sobre blanco lo que piensa?

Escribo desde que era un adolescente, pero nunca lo he hecho compulsivamente. Hay cosas más placenteras que escribir, como tocar música o andar en silencio. Entre 2024 y 2025 publiqué más libros de la cuenta como consecuencia de azares editoriales. A lo largo de mi vida he publicado más de 50 libros entre individuales y colectivos.

En este sentido, ¿ya tiene entre manos algún otro proyecto literario para este 2026?

Pues en unos meses publicaré un libro sobre instrumentos musicales, y quizás también un ensayo de pensamiento político en el que estoy trabajando ahora mismo.

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