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Un depredador sexual acepta 18 años de cárcel por violar y vejar a 2 muchachas en Lleida

La Audiencia de Lleida juzgó ayer a un joven que obligó a hacer vídeos porno a chicas a las que conoció por internet. A una de ellas, de 17 años y vecina de Lleida, también la obligó a ir a un hotel donde la violó. Amenazaba a sus víctimas con difundirlo. Ayer aceptó18 años de prisión. Los investigadores lo definen como un depravado sexual.

L’acusat, que està en presó preventiva, ahir a l’acabar el judici a l’Audiència.

El acusado, que está en prisión preventiva, ayer al finalizar el juicio en la Audiencia. - A. GUERRERO

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Un joven, que está en prisión provisional desde junio del año 2022, aceptó ayer en la Audiencia de Lleida 18 años de prisión tras reconocer que obligó a una adolescente leridana de 17 años a enviarle imágenes y vídeos suyos con contenido pornográfico, que la violó en un hotel de la capital del Segrià y que hizo lo mismo, sin llegar a la agresión sexual física, con una joven con una discapacidad intelectual del 65%. 

A ambas, a las que contactó a través de Instagram, las tenía amenazada con difundir las imágenes a sus contactos si no accedían a sus peticiones. Los Mossos d’Esquadra hallaron más de 1.400 vídeos, 11 de ellos de una de las víctimas, y 587 archivos de pornografía infantil del que consideran que es un “depravado sexual”, según informaron fuentes cercanas al caso. Hubo otras víctimas, todas ellas mayores de edad, que no han querido denunciar. De hecho, fue detenido por dos agentes de la Unidad de Investigación (UI) de la ABP Segrià-Pla-Les Garrigues cuando salía de los juzgados de Barcelona por una causa similar. Además, tiene otros casos abiertos.

El juicio se celebró con el acuerdo previo de las partes –Fiscalía, defensa y la acusación particular de la víctima leridana–, e hicieron cada uno de ellos una petición de 18 años de cárcel. El Ministerio Público solicitaba inicialmente una pena de 43 años de prisión por los delitos de agresión sexual, corrupción y explotación de menores y creación de pornografía infantil y coacciones. Sin embargo, la rebajó hasta los 18 años al apreciar las atenuantes de confesión, de colaboración con la policía y la justicia y porque está diagnosticado de inteligencia límite, trastorno por déficit de atención por hiperactividad (TDH) y un trastorno de masturbación compulsiva. 

Además, se evitó que las víctimas pasaran por el trámite de declarar ante el tribunal y así se evitó una revictimización, según informaron fuentes judiciales. Además, indemnizará a la víctima de Lleida con 60.000 euros y a la otra con 20.000.Los Mossos d’Esquadra explicaron que el padre de la menor descubrió el contenido sexual al arreglarle el móvil. Entonces, la joven dijo que no denunció el caso por miedo debido a las amenazas. 

Los agentes que arrestaron al agresor sexual, del área metropolitana de Barcelona, afirmaron que “no mostró ninguna emoción. Solo dijo que: ‘esta vez me he pasado’”. “Vimos que en el móvil había infinidad de contenido pornográfico. Pudimos identificar algunas de las víctimas. Otras no quisieron denunciar para evitar revivir los hechos y porque era una situación que les provocaba angustia”, dijo el jefe de los investigadores. En el último turno de palabra, el acusado afirmó que “estoy arrepentido. El tiempo en la cárcel me ha hecho reflexionar y no quiero volver a hacerlo”. El juicio quedó visto para sentencia.

Condenado otro agresor por abusar de su hija

La Audiencia de Lleida ha condenado a cinco años y medio de prisión y a seis años de libertad vigilada a un vecino de la capital del Segrià que abusó de su hija desde que la víctima tenía nueve años. El tribunal considera probados los hechos, que tuvieron lugar cuando la menor se quedaba a dormir en su casa entre los años 2009 y 2012. “Se metía en mi cama y me tocaba las partes íntimas por debajo de la ropa. También me cogía las manos y las ponía en sus genitales”, relató la joven en el juicio, celebrado el 25 de enero. Afirmó que decidió denunciar los abusos para evitar que a su hermana pequeña –fruto de la relación de su progenitor con otra pareja– le ocurriera lo mismo que a ella. “Cuando supe que ella dormía con mi padre me cambió el chip. Le denuncié para evitar que le pasara lo mismo”, afirmó ante el tribunal. El acusado negó los abusos y atribuyó la denuncia a la “difícil” y “hostil” relación con su hija y la madre de esta tras la separación, pero la Audienci no le cree y le prohíbe acercarse a la víctima durante siete años y que no pueda ejercer trabajos con menores durante 11 años. También fija una indemnización de 25.000 euros.

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