SOSTENIBILIDAD
Más árboles en Lleida para mitigar el calor
El trabajo de fin de máster de Helena Guiu en una universidad sueca analiza la ciudad y apuesta por crear un nuevo bosque mediterráneo entre Gardeny y Vallcalent para no depender solo de la Mitjana. También refugios climáticos cada 300 metros conectados por corredores verdes

El mapa con las zonas de Lleida cálidas y frescas que ha elaborado. - S.E.
Cómo la planificación y el diseño del paisaje pueden contribuir a mitigar el calor urbano en Lleida, teniendo en cuenta que las ciudades son espacios vulnerables a los efectos del cambio climático, sobre todo a las olas de calor cada vez más frecuentes y que afectan especialmente a niños y personas mayores. Esta es la tesis sobre la que partió la leridana Helena Guiu para su trabajo de fin de máster en Arquitectura del Paisaje para un Desarrollo Sostenible de la Universidad de Ciencias de la Agricultura de Suecia. A partir de datos climáticos, elaboró un mapa de temperatura superficial con las zonas mas cálidas y mas frescas, que constata que la Mitjana registra 13 grados menos que las áreas industriales, pero que su efecto refrescante no llega a toda la ciudad por su ubicación. Por ello, propone crear un nuevo parque entre Gardeny y Vallcalent, rehabilitando un ecosistema de bosque mediterráneo para generar brisas frescas hacia la ciudad. También plantea una red de refugios climáticos cada 300 metros conectados por corredores verdes, instalar cubiertas verdes en las zonas industriales para reducir la acumulación de calor y aplicar en principio 3-30-300 (que cada vivienda tenga tres árboles visibles, un 30% de cobertura arbórea y un espacio verde a menos de 300 metros).

El mapa amb les zones de Lleida càlides i fresques que ha elaborat. - S.E.
Guiu remarca que, en general, los actuales sistemas de adaptación al cambio climático suelen basarse en “la responsabilidad individual, una solución limitada e injusta” porque, por ejemplo, no todo el mundo puede tener aire acondicionado y, además, genera un círculo vicioso, ya que al aumentar el consumo de electricidad se favorece el efecto isla de calor. Su análisis pone de manifiesto que “los actuales protocolos de prevención son insuficientes, ya que el aviso a la población cuando hay temperaturas extremas traslada la responsabilidad a los ciudadanos y a que los refugios climáticos existentes no cubren toda la población ni son fácilmente accesibles”.
Al respecto, recalca que “las soluciones basadas en la naturaleza son la clave para un futuro resiliente”. Argumenta que los árboles maduros y las superficies de agua son esenciales para reducir la temperatura en casos de calor extremo y el flujo de aire, para el confort térmico, sobre todo en zonas áridas como Lleida, que acumulan calor durante el día.

La seua proposta sostenible per a la plaça Pau Casals.
El estudio también revela que los espacios verdes son insuficientes. Apunta que “un sistema urbano resiliente debe tener redundancia, diversidad, multifuncionalidad y conectividad”, mientras que Lleida depende principalmente del parque de la Mitjana”. Además, considera que la pérdida de ecosistemas naturales y la expansión de la agricultura “han contribuido a la desertización y al incremento de la temperatura”, y también que la ausencia de bosques mixtos y la reducción de los de ribera han contribuido a disminuir “la biodiversidad y la capacidad de autorregular la temperatura”.
Subraya que el diseño de espacios verdes interconectados es primordial “para aumentar la resiliencia urbana y la biodiversidad, y esto implica soluciones basadas en la planificación del paisaje natural que sean sostenibles y accesibles a toda la población”. “Adaptar las ciudades al cambio climático es una cuestión de justicia social”, afirma, e incide en que “con planificación estratégica y voluntad política, Lleida puede convertirse en un referente de adaptación climática, mejorando la calidad de vida de la población y haciendo frente a los retos del cambio climático de manera sostenible y equitativa”.