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ENTREVISTA

Rosa M. Poch Claret: catedrática de edafología de la UdL: «Sin los suelos no hay vida en el planeta, debemos cuidarlos»

«Sin los suelos no hay vida en el planeta, debemos cuidarlos» - AMADO FORROLLA

«Sin los suelos no hay vida en el planeta, debemos cuidarlos» - AMADO FORROLLA

Sònia Espín

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La edafología es el estudio de los suelos. ¿En qué consiste?

El suelo es el soporte natural de las plantas, de donde se obtiene el 95% de los alimentos del mundo. Sin él no hay agricultura. Regula las aguas y en él viven microbios, bacterias y hongos que hacen el reciclaje de la materia orgánica, y sin ellos la vida no es posible en el planeta. Ahora que hay tanta resistencia a los antibióticos, muchos farmacólogos están volviendo a la tierra para estudiar los hongos, que son los que los producen. Pero conocemos más los astros que el suelo.

¿Es una ciencia muy desconocida?

Es una ciencia joven. En todas las culturas hay una diosa tierra y es un recurso clave, pero no se estudió hasta finales del XIX cuando Vasili Dokucháyev se dio cuenta de que los suelos negros de Rusia eran muy fértiles. Allá sí hay una carrera de Edafología, pero aquí los edafólogos somos agrónomos, forestales, biólogos, geógrafos, químicos o farmacéuticos.

Sabemos que hay que cuidar el agua y el aire para luchar contra el cambio climático. ¿Y el suelo?

Todo el mundo nota si el agua o el aire están contaminados, pero con el suelo, no vemos su interior y su estudio es muy complejo. Hay mucha diversidad de suelos, unos son muy buenos para la agricultura y se deben conservar. O son el hábitat de especies endémicas. También son como un registro, lo que estudian los arqueólogos. Y nosotros estudiamos los paleosuelos, que son suelos formados en climas pasados.

¿No somos conscientes de que protegerlo es clave?

El problema principal es que para la gobernanza del aire y del agua hay directrices y para el suelo, muy pocas. En Europa, desde diciembre del año pasado hay una directriz de vigilancia de los suelos que ha tardado muchos años en aprobarse porque algunos países la vetaban. Los países tendrán que desarrollar ahora leyes con indicadores que digan si los suelos se degradan. Las causas pueden ser erosión, contaminación, pérdida de materia orgánica, salinización, mal uso de nutrientes... En la FAO hay una Alianza Mundial de Suelos que tiene el panel de expertos que la asesora, del que yo he sido presidenta durante siete años y ya acabé el segundo mandato. Pero sus recomendaciones sobre el manejo del suelo no son obligatorias. El objetivo es que no se degrade el suelo, cuidarlo.

Porque, por mucho que avance la tecnología, lo necesitamos aunque sea solo para producir alimentos...

Exacto. Existe la síntesis de proteína sintética y los insectos, pero no creo que de ello viva toda la humanidad. El suelo nos cuida, dependemos de él, así que tenemos que cuidar al cuidador, como pasa con los enfermos de Alzheimer. Si en lugar de hacer un manejo extractivo del suelo, lo hacemos teniendo en cuenta sus capacidades conseguiremos que su servicio sea sostenido en el tiempo.

¿Estamos a tiempo?

Sí, es posible. Se investiga mucho sobre suelos, tenemos los conocimientos, pero falta gobernanza y normativas que los tengan en cuenta. Hay suelos fantásticos con una producción de mucha calidad y si alguien quiere hacer allí un Eurovegas, por mucho que cree puestos de trabajo está inutilizando un recurso de país. Intentemos que nuestras actuaciones sean equilibradas.

Pero podría pasar como con los compromisos sobre emisiones de gases a la atmósfera, que no se cumplen

Exacto, porque no se tienen en cuenta los beneficios globales para el planeta.

Ha sido distinguida con la medalla Kubiëna y es la tercera mujer en recibir este reconocimiento internacional.

Antes la recibieron dos rusas. Es importante, pero tampoco somos tantos en trabajar en micromorfología del suelo, pero yo lo encuentro apasionante. En la UdL tenemos una muy buena colección de suelos áridos, calcáreos, con yeso y con sales y sé como funcionan porque he analizado sus componentes con el microscopio. Hay que saber cómo funcionan para saber cómo manejarlos. De hecho, tenemos todas las láminas de la colección de mapas de suelo de Catalunya y tres o cuatro mil muestras de suelo de todo el planeta. De Namibia, Togo, Sudáfrica, Hungría, Nicaragua, Irán... Se usan para investigación.

¿Cómo son los suelos de Lleida?

Hay muchos mapas hechos y muchísima diversidad, unos son como los de Irlanda y otros como los de Irak, cada uno con sus características. Son como las personas, yo no podría ser jugadora de la NBA, pero sirvo para profesora de universidad. Habría que adecuar el uso del territorio a las aptitudes de los suelos, porque, por ejemplo, si pones tubos de riego en suelos con yeso puede ser que se estropeen.

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