LENGUA
Haciendo amigos en catalán: voluntarios catalanoparlantes enseñan el idioma a migrantes.
La Escola Popular de Balàfia ha iniciado una proyecto de parejas lingüísticas, en el que voluntarios catalanoparlantes enseñan el idioma a migrantes. Participan una quincena de personas que “socializan, crean vínculos y rompen estigmas y barreras culturales”

La primera sesión de las parejas lingüísticas se celebró el pasado miércoles en la biblioteca Maria Rius de Balàfia. - AMADO FORROLLA
Aprender el idioma de la tierra que te ha acogido es clave tanto para encontrar trabajo como para integrarte y hacer nuevas amistades. Sin embargo, muchas veces las personas migrantes no tienen la opción, el tiempo o los recursos para ello, motivo por el cual la Escola Popular de Balàfia ha iniciado esta semana el proyecto de parejas lingüísticas. Una iniciativa en la que voluntarios catalanoparlantes quedan con migrantes para, por un lado, enseñar el idioma y, por otro, establecer vínculos que les ayuden a socializar, integrarse y romper estigmas.
“Queremos que el catalán sea una lengua de cohesión, que la gente venga a esta tierra y esté bien acogida y que los vecinos faciliten su aprendizaje”, explican Gil y Mara, voluntarios de la Escola Popular de Balàfia y acompañantes de las clases de catalán. En esta primera edición de las parejas lingüísticas participan una quincena de personas entre alumnos y voluntarios, que son claves “para romper barreras culturales, fomentar la empatía y frenar el racismo y los discursos de odio”. La primera sesión empezó con una “ronda relámpago” de charlas, en las que los alumnos iban conversando con cada voluntario unos minutos para conocerse. Una vez acabada la actividad, se formaron las parejas. “Se organizarán para quedar una vez por semana durante dos meses y medio y pueden tomar un café, andar o simplemente hablar, es interesante porque además de aprender se establecen sinergias, les permite socializar y muchas veces se crean amistades”, apuntan Gil y Mara, que detallan que en esta edición participan vecinos de Balàfia como voluntarios, mientras que los alumnos son del Magreb y Latinoamérica.
Desde la Escola Popular de Balàfia apuntan que iniciativas como esta, en pleno retroceso del uso del catalán, son clave para mantener viva la lengua. “También ofrecemos clases de catalán a las que asisten 200 personas, esto ayuda a los recién llegados y contribuye a combatir el declive del catalán”, añaden sus representantes.