El hospital Arnau de Vilanova de Lleida estrena área de partos con 11 salas que garantizan la intimidad de la madre: "teníamos unas carencias que había que suplir"
El nuevo recinto permite dar a luz con continuidad asistencial y sin traslados. Actuación ejecutada tras las quejas de comadronas y parturientas porque la unidad se había quedado obsoleta

La primera sala es diu Lavanda i és l’única que disposa de banyera.
El hospital Arnau de Vilanova ha inaugurado la nueva área de obstetricia con once salas de paritorio que mejoran la calidad asistencial de las mujeres y sus familias. Las nuevas instalaciones permiten disponer de un servicio moderno en lugar del otro que, según la jefa de Obstetricia del hospital, Maria José Pelegay, se había quedado obsoleto. “Teníamos unas carencias que había que suplir”, añadió Pelagay, recordando que el área contaba con una única sala donde ocho mujeres tenían que compartir este proceso sin intimidad.
En este sentido, la nueva recinto de obstetricia dispone de 11 habitaciones individuales donde las mujeres podrán vivir todo el proceso, desde la dilatación hasta el posparto. Incluso los partos de media complejidad o de riesgo podrán llevarlo a cabo en las habitaciones adaptadas quirúrgicamente, reforzando la capacidad de respuesta cuando se requiera atención especializada. De esta forma, la directora clínica territorial de Ginecología, Obstetricia y Atención a la Salud Sexual y Reproductiva (ASSIR) de Lleida, Marta Simó, aseguró que “los nuevos espacios garantizan la intimidad, la privacidad y el confort de las mujeres para que demos continuidad a todo el proceso del parto en un mismo entorno, adaptado a sus necesidades”.
De las once salas, la primera incorpora una bañera para dar asistencia a las mujeres que quieran un parto natural o usar el agua durante la dilatación. Hay una destinada al duelo perinatal, que está alejada de las demás para ofrecer un entorno más íntimo y respetuoso para las familias que afrontan la pérdida de un bebé durante la gestación o el parto. Todas cuentan con baño individual.
Una de las novedades del proyecto es la armonización del espacio siguiendo los principios de la aromaterapia, con aceites esenciales que se usan durante el parto para generar calma y bienestar. Los mismos aceites, como la lavanda, la camomila, la naranja dulce, el geranio, el incienso, el limón o el ylang-ylang, son los que dan nombre a las salas habilitadas. La supervisora del bloque obstétrico, Anna Monsó, detalló que realizan difusiones de aceites esenciales para tener una sensación de calma cuando se entra en la sala. Después, los usos del aceite dependen de la necesidad y de lo que pida la mujer. Además, las salas también incluyen lianas como punto de anclaje, las cuales “ayudan mucho en el momento de expulsión”, señala Monsó.
La renovación, que ha supuesto una inversión de casi 1,5 millones de euros financiados por el Institut Català de la Salut (ICS), ofrece un modelo de atención obstétrica centrado en la mujer. Esta actuación se abordó tras las denuncias de comadronas y varias, que habían dado a luz, por la falta de intimidad en unas instalaciones que no se renovaban desde hacía más de 30 años y que obligaban a trasladar a las mujeres al menos tres veces durante el parto. Tal situación causaba una fuga de parturientas a otros hospitales públicos y privados catalanes.
Además, los nuevos espacios también incluyen zonas específicas para los profesionales y zonas de descanso para mejorar las condiciones de trabajo de los equipos asistenciales.
La unidad de Obstetricia del Arnau es la cuarta en número de nacimientos entre los hospitales públicos catalanes, con 2.300 partos anuales. Pero según Pelegay, “todo apunta a que este 2026 aumentarán” tras los últimos datos recogidos.