Laura Garcia, mejor nota en las PAU de Lleida: "No es para tanto, pero no se puede decir que sea fácil"
Teresa Velasco fue la mejor nota de Catalunya a la selectividad de 2021 y coincide en que es exalumna del mismo instituto que Laura, Els Planells de Artesa de Segre

Un 96,3% de aprobados de la selectividad en Lleida, que llega a la mejor nota media - JORDI ECHEVARRIA
Lucia Garcia, estudiante del instituto Els Planells d'Artesa de Segre, ha obtenido la nota más alta de la demarcación de Lleida en las pruebas de acceso en la universidad (PAZ), con un 9,6. “Cuando me lo anunciaron no se me lo podía creer”, explica.
Sobre la selectividad, considera que la dificultad está, aunque a menudo se exagera. “No es para tanto, pero no se puede decir que sea fácil”, reconoce. Opina que parte de la presión proviene de uno mismo y que durante el proceso “se tendría que animar más a los estudiantes en lugar de presionar- los”. Destaca el acompañamiento recibido como “muy bueno” y valora especialmente el trato próximo de sus profesores, los conocemos en todos y es fácil preguntarles cualquier duda, asegura. Además considera influent estudiar en grupos reducidos y haber hecho simulacros durante todo segundo de Bachillerato. Quiere cursar Estudios Ingleses en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
“Estoy muy contenta de los maestros y profesores que tuve en Las Altiplanicies, lo dieron todo por nosotros: se quedaron después de clase para resolver dudas, o incluso por WhatsApp los fines de semana”, explica Teresa Velasco, que después de conseguir la mejor nota de Catalunya a la selectividad del 2021, ahora está acabando el doble grado de Física y Matemáticas en la Universidad de Barcelona (UB).
A partir del próximo curso será profesora de un grado universitario de inteligencia artificial, especialidad sobre la cual le gustaría cursar un máster en el futuro. “ha venido para quedarse, y tenemos que pensar cómo utilizarla en los grados y en nuestro día a día”, valora. Asimismo, explica que en el doble grado comparte clase con una veintena de estudiantes, de los cuales sólo cinco son mujeres. “La proporción sube en otras clases en que somos 40 o 50, pero hay un miedo o presión que todavía nos hace quedarnos atrás”, lamenta.