Diez de las víctimas mortales han logrado ser ya identificadas
Huelva, epicentro de la tragedia ferroviaria, con al menos 15 fallecidos

Punta Umbría, rota de dolor tras perder al menos a seis de sus vecinos en el accidente. - EUROPA PRESS
Los forenses del Instituto de Medicina Legal de Córdoba finalizaron ayer las autopsias de los 38 fallecidos recibidos tras el accidente de trenes ocurrido el domingo en la localidad cordobesa de Adamuz. El total de personas plenamente identificadas por el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil asciende a diez y todas lo fueron a través de las huellas dactilares. Huelva, el destino del tren Alvia, ha sido una de las zonas más golpeadas por la tragedia y la provincia debe lamentar la muerte de al menos 15 de sus habitantes. Entre los onubenses que han perdido la vida en el accidente se encuentran el regente de una conocida academia de oposiciones que regresaba de la capital tras acompañar a sus alumnos a un examen, un profesor de derechos penal de Lepe, un opositor que fue visto por última vez en el vagón cafetería justo antes del impacto, una pareja de conocidos periodistas o una madre y una hija vecinas de Isla Cristina. En Punta Umbría ayer recordaron con cinco minutos de silencio a las seis víctimas naturales de esta localidad, entre ellas, cuatro miembros de una misma familia, los Zamorano Álvarez. La única superviviente es una niña de seis años que resultó prácticamente ilesa.
Entre tanta desgracia, también hay lugar para las buenas noticias, como es el caso de una alumna cubana de la Universidad Internacional de Andalucía que viajaba en el Alvia y que, después de horas de incertidumbre, fue localizada con apenas unas magulladuras. Pero, desgraciadamente, son las menos. Los equipos de rescate continúan trabajando en el lugar del siniestro, ya que todavía existen personas que no han sido localizadas. No pocos familiares y allegados continuaban ayer buscando y viviendo en la incertidumbre que supone no saber qué ha podido pasar y dónde están sus seres queridos. Con el móvil en la mano, enseñando la foto de su cuñado, Javier pedía ayuda para encontrar a Agustín Fadón, tripulante del Alvia y del que su familia seguía ayer sin saber nada. Agustín, de 39 años, viajaba como tripulante en la cafetería de ese Alvia que salió de Madrid la tarde del domingo con destino a Huelva. Otro miembro de tripulación, que sobrevivió a la tragedia, le perdió la pista cuando fue al baño, añade. Hace trece años Agustín se salvó de la tragedia de Angrois, porque cambió el turno con un compañero, explicaba su hermana María del Mar. Ella y su cuñado Javier son los rostros de la desesperación que viven muchos familiares que pasan otra jornada más en el centro cívico Poniente, en Córdoba, donde los equipos de emergencia de la Cruz Roja estaban atendiendo a 41 familias. La mayoría de ellas se fue la noche del lunes a descansar y regresó por la mañana, pero algunas se quedaron a pasar la noche con la sensación de estar “más cerca de la información”.
Paralelamente, el Gobierno confirmó ayer que quiere celebrar un funeral de Estado por las víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz y contempla hacerlo pronto, en las próximas semanas, una vez se localicen a todas las personas que puedan quedar atrapadas entre los restos de los vagones.