Estados Unidos bombardea objetivos militares en la isla de Jarg, estratégica para el petróleo de Irán

Imagen satelital de la isla de Jarg, el 25 de febrero.
Estados Unidos ha intensificado el conflicto en Oriente Próximo tras bombardear objetivos militares iraníes en la isla de Jarg, la principal terminal petrolera de Irán. El ataque fue anunciado el viernes por el presidente estadounidense, Donald Trump, como respuesta a las acciones de Teherán para bloquear el estratégico estrecho de Ormuz.
La isla de Jarg es un punto clave para la economía iraní, ya que por ella pasa alrededor del 90% de las exportaciones de crudo del país. Sin embargo, según Washington, los bombardeos se centraron únicamente en instalaciones militares —como depósitos de minas navales y búnkeres de misiles— y no en la infraestructura petrolera.
El mandatario estadounidense aseguró que la operación buscaba impedir que Irán utilizara la isla para controlar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Trump también afirmó que varios países, entre ellos China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido, podrían enviar buques de guerra para garantizar la seguridad de la vía marítima.
Tras el ataque, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que responderá “reduciendo a cenizas” los activos estadounidenses en el Golfo si las fuerzas de Estados Unidos no abandonan la región. Además, el ejército iraní señaló que podría atacar puertos e instalaciones en los Emiratos Árabes Unidos como represalia.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó de que los bombardeos destruyeron más de 90 objetivos militares en la isla de Jarg, manteniendo intactas las instalaciones petroleras. Aun así, Trump advirtió que reconsiderará esa decisión si Irán vuelve a interferir con el tráfico marítimo en el estrecho.
Mientras tanto, Teherán aseguró que la actividad petrolera en la isla continúa con normalidad. Sin embargo, el conflicto ya ha tenido efectos en los mercados energéticos: el precio del crudo se ha disparado alrededor de un 40% desde el inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero.
La escalada militar llega en un momento en que el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz permanece prácticamente paralizado, con numerosos petroleros esperando garantías de seguridad antes de atravesar una de las rutas energéticas más importantes del mundo.