La guerra de las ‘influencers’
Bueno, ahora se hacen llamar creadoras de contenido, pero para el caso es lo mismo. Existen ya tantas que han acabado por sobresaturar el mercado. Y la industria del cine ha sido la primera en denunciar el tema, aunque en honor a la verdad, el sector del ocio y de la restauración ya hace tiempo que alza su voz. Los del cine se han dado cuenta en los Gaudí, Goya y ahora en Málaga, de que en las alfombras rojas hay más influencers que profesionales del sector. Es como un bucle sin fin. No aportan nada, es verdad, y cobran por estar ahí, pero tienen seguidores con cinco o seis cifras. Y su imagen, estando allí, tiene más repercusión que una entrevista al actor/actriz/director/directora promocionando su película a concurso. Y para rematarlo, sale la creadora de contenido de turno, como la de Málaga, que a la pregunta de “¿Cuál es su película favorita?” responde lo de “¿Una película? Vaya rollo”. Pim pam y se queda tan ancha. Así que es un tema complejo y la culpa habría que buscarla en quién las invita y qué es lo que pretende con ellas. Es el clásico. ¿A qué vamos, a setas o a Rolex?