SEGRE

Creado:

Actualizado:

Trasladar al cine el imaginario de la escritora Mariana Enríquez, su estilo de llevar el terror a lo cotidiano, lo macabro hacia las carencias sociales, moverse por una gran ciudad como Buenos Aires o por el extrarradio a través de fantasmagóricos personajes que pululan por un país cautivo en sus endémicos males, es tarea difícil, ya que Enríquez sabe otorgarles fuerza a seres juveniles con inocente apariencia pero mal intencionados.

La directora Laura Casabé, que ya impactó con Los que vuelven, filtra con acierto el estilo literario de la escritora, y lo hace adaptando dos de los relatos que figuran en el libro Los peligros de fumar en la cama, por un lado El carrito y el que da título a la película.

Todo el metraje mantiene una atmósfera de malignidad. Coloca a las jóvenes protagonistas -tres íntimas amigas-, y en especial a Natalia, en una obsesión por Diego, amigo de siempre, deseado sin ningún tipo de inocencia, y los celos que la atormentarán cuando entre en su círculo cerrado otra mujer, Silvia, algo provocará una situación malsana.

Estamos en 2001, y el desastre económico, la violencia y la ruptura social marcan un verano tórrido donde las adolescentes arden de deseo no complacido. Natalia, abandonada por sus padres, vive con su abuela, una mujer que utiliza conjuros para alejar malas vibraciones.

El barrio tiene constantes cortes de luz. Todo es sórdido y tan solo la idea de recuperar a Diego reafirma a la joven dentro del caos imperante. Visitas a un lago alejado de todo sirven para estar juntos, pero lo que impera es el odio, la percepción de rechazo, la sensación de que algo malo pasará. La alternancia de La virgen de la tosquera con El carrito, ese extraño elemento dejado por un indigente apaleado en medio de la calle al que se le adivina un halo maligno, es un recurso para ir hilvanando una sola historia donde aflora desde dentro la perturbadora naturaleza de Natalia, y por donde se desenvuelve el instinto del mal que se lleva dentro y que se encamina hacia la tragedia.

Esta es una buena adaptación, sin duda, pero sin desmerecerla, leer a Mariana Enríquez es aún más enriquecedor. Las cosas que perdimos con el fuego y Un lugar soleado para gente sombría contienen relatos con sello propio. O ese recorrido por los cementerios del mundo con Alguien camina sobre tu tumba, su cultura literaria con Archipiélago, sin olvidar la novela Nuestra parte de la noche, a la espera de la serie televisiva dirigida por el chileno Pablo Larraín Mis muertos tristes. Historias para los amantes de lo extraordinario dentro de un mundo real.

Titulars del dia

* camp requerit
Subscriu-te a la newsletter de SEGRE
tracking