Solo el mar permanece
El título de esta película es muy descriptivo, Todo lo que fuimos, personas con una vida vivida y por vivir, un lugar con sentido de pertenencia, una razón de ser y estar que se difumina como una fotografía vieja que va perdiendo imagen, que difumina los rostros y sus sonrisas, que los destina a la nada, a desaparecer.
La actriz, directora y guionista americana con raíces palestinas Cherien Dabis ofrece un retrato de tres generaciones de una familia palestina, tres épocas diferentes con un denominador común, el dolor, la amargura, el desencanto y la pérdida de todo lo que fue, de todo lo que sucedió en esas décadas que la propia Dabis narra como personaje de la historia que se muestra.
Todo lo que fuimos se inicia con la violenta intifada de 1988 y salta rápidamente a 1948, cuando el ejército israelí tomó la ciudad de Jaffa, hasta entonces bajo mandato británico y obligó a buena parte de la población a abandonar la ciudad. Es en ese punto donde se inicia el drama de esa familia que vivía cómodamente entre naranjos y pasa a sufrir con indefensión el estado de terror ejercido por los sionistas. La captura y maltrato al padre de familia, la incertidumbre, hasta pasar a 1978, a un campo de refugiados en Cisjordania con la siguiente generación y con el abuelo que no olvida el pasado -excelente el actor Mohammed Bakri, fallecido el pasado año-, que se resiste y no oculta a su nieto la rebeldía del desposeído, hasta llegar al 2022, cuando dos ancianos que se exiliaron a Canadá retornan a una Jaffa de visita nostálgica, una ciudad que ya no es la suya.
Cherien Dabis nos muestra las heridas morales, el sufrimiento padecido por la muerte trágica de un hijo -incluso existe una reflexión sobre un delicado tema de trasplante de órganos-, la humillación sufrida permanentemente por el ejército israelí, la aflicción que no cesa.
Todo lo que fuimos hilvana todos esos recuerdos, ejerce de activo del antes y del ahora, de algo que sucedió hace décadas y que prosigue, que se ha ido repitiendo obstinadamente para llegar hasta donde estamos, en la crueldad infinita. Una mirada opuesta a Éxodo, aquella película firmada por Otto Preminger en 1960 adaptando la novela de Leon Uris sobre la fundación del estado de Israel por parte de judíos supervivientes del horror nazi.
Todo lo que fuimos
Y es opuesta porque Todo lo que fuimos no es discursiva. Es evocación sobre un pasado que persiste y que es capaz de triturar a un pueblo por parte de otro que se despoja de victimismo para convertirse en terrible, para que al final todo se desvanezca como señala uno de los personajes con nostalgia: “solo el mar permanece”.