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En festivales como el Magnífic Fest, que alcanza su primer lustro de vida, la atención suele concentrarse de forma casi inevitable en los grandes nombres que adornan cada cartel y tiran de taquilla. Sin embargo, volvió a demostrarse que algunas de las actuaciones más gratificantes pueden descubrirse lejos de los focos principales. Fue el caso de Sobrezero y Tu Otra Bonita, dos propuestas de trayectorias, estilos y momentos artísticos muy diferentes y que dejaron una excelente impresión entre el público congregado a la espera de la actuación vespertina principal de los prestigiosos Love Of Lesbian. La primeros comparecieron como una banda en fase de crecimiento y aprovechando la oportunidad para confirmar que poseen personalidad y argumentos propios. Destacaron por su intensidad, cohesión instrumental y una puesta en escena directa, sin artificios ni concesiones. En su caso, visto lo visto, uno de sus aspectos más destacables fue la progresiva conexión con el público, pues lejos de limitarse a ejecutar correctamente el repertorio, la banda supo generar complicidad y mantener la atención de los asistentes durante todo su show. A medida que fluían los temas, la respuesta de los presentes se hizo más evidente, confirmando la buena recepción de una propuesta que combina frescura, ambición y una identidad cada vez más definida. Así, su paso por el festival nos dejó la sensación de un proyecto con recorrido y capacidad para seguir creciendo dentro de la escena estatal, amén de posibles sorpresas. Tu Otra Bonita, por su parte, ofrecieron una actuación convincente marcada por la experiencia, el oficio y una capacidad sobresaliente de comunicación. La banda exhibió con eficacia su reconocible combinación de pop, rumba y mestizaje, construyendo un concierto dinámico, cercano y muy participativo, en el que destacaron la riqueza de los arreglos, la seguridad interpretativa y la naturalidad con la que interactúan con el público. A destacar el dominio inteligente de los tiempos del concierto, alternando momentos de alta intensidad con otros más reposados, sin perder nunca el pulso de la actuación. Más allá del bagaje acumulado desde su aparición, supieron transmitir entusiasmo y una evidente implicación emocional, elementos que contribuyeron a convertir su actuación en uno de los momentos más celebrados de la jornada. Aunque alejados en estilo y recorrido, Sobrezero y Tu Otra Bonita compartieron como virtud fundamental su indiscutible autenticidad. Ninguno necesitó grandes recursos escénicos para convencer y bastaron solo unas buenas canciones, una ejecución sólida y una clara voluntad de conectar con el público para demostrar que el éxito de un festival tiene muchas caras.

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