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Un 36,6% de las aceras de Lleida ciudad tiene un ancho inferior a 1,8 metros o, lo que es lo mismo, no son accesibles. Detrás de la frialdad de las estadísticas hay personas con nombres y apellidos a quienes esta cifra les complica y mucho su día a día. La que fuera la responsable técnica de la Agrupació de Defensa Vegetal Terres de Ponent, la primera que se creó en Catalunya, y expresidenta del Orfeó Lleidatà Maite Torà ha creado el perfil de Instagram maite_sobre_rodes, en el que da visibilidad a las situaciones grotescas a las que a menudo tienen que enfrentarse las personas que, como ella, tienen problemas de movilidad. Rampas que acaban en escalón, farolas en el paso de peatones, desaprensivos que aparcan en la plaza destinada a personas con discapacidad, timbres demasiado altos, edificios públicos que no están adaptados.. Todo es más difícil para este colectivo. Cualquier actividad cotidiana se complica. Y así lo constata un estudio que la Paeria ha encargado a la consultora Doymo dentro del nuevo plan de movilidad urbana. Más de un tercio de las aceras de la capital de Ponent o no tienen la amplitud necesaria para la correcta circulación de peatones o son demasiado inclinadas o tienen una concentración de vados que dificultan el paso de las personas con movilidad reducida, de edad avanzada o, simplemente, que llevan un carro de la compra o un cochecito de bebé. La buena noticia es que esta realidad que nos debería avergonzar como sociedad se ha puesto negro sobre blanco. Hay que presumir que tras los demoledores datos de este informe, las administraciones se pondrán manos a la obra para subsanar esta anomalía. Por barrios, el Secà de Sant Pere es el menos accesible con diferencia. Un 88,87% de sus aceras (unos 11,58 kilómetros de calle) no llegan a los 1,8 metros de ancho; en segundo lugar destaca Vila Montcada, con el 57,03% de aceras que no cumplen los mínimos (8,56 km), seguido de La Bordeta con el 50,29% (22,6 km). Hecha la radiografía, la magnitud de la tragedia es clara y diáfana y afecta, además, a casi toda la ciudad. Es urgente que Lleida deje de ser una ciudad inhóspita. No es –solo– la demanda de un colectivo: todos podemos necesitar una silla de ruedas o un andador y no por ello debemos resignarnos a ser ciudadanos de segunda.Alquileres con tope La Generalitat limitará el precio del alquiler en 10 municipios a partir de febrero. No solo Barcelona y las zonas más turísticas del país están tensionadas. En Lleida, Balaguer, Cervera, Guissona, Mollerussa, La Seu d’Urgell, Solsona, Sort, Tàrrega y Tremp también se impondrá un tope para que la especulación no dificulte el acceso a la vivienda

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