Pero ¿quién manda aquí?
Teníamos la remota esperanza de no estar obligados a destinar de nuevo este espacio a las incidencias de Rodalies que han marcado la semana pero, a tenor de los últimos incidentes, ha sido imposible cumplir nuestro deseo. Porque si parecía que la situación ya no podía ser más caótica y tenía visos de solución, ayer pudimos comprobar que no era así. La desinformación ha ido ganando terreno, la desesperación de los usuarios alcanzaba unos límites acordes con el esperpento del panorama y, lo que quizá sea peor, ayer hubo pruebas palmarias de que no queda claro quién manda en todo este desaguisado por lo que, en consecuencia, tampoco da respuestas efectivas a cómo se va a solventar. Y es que, saltándonos el cronograma de los últimos días, pasadas las 3.00 de la madrugada, la Generalitat anunciaba que el servicio de Rodalies volvería a estar suspendido ayer sábado y, todo ello, después de que Renfe y Adif comunicaran su “incapacidad” de operar con total seguridad. Sin embargo, horas después y haciendo caso omiso al Govern, Renfe emitió a primera hora un comunicado en el que avanzaba “revisiones exhaustivas” y la habilitación de varios servicios alternativos por carretera para hoy. Era de esperar que este meridiano ejemplo de desinformación y caos mellara todavía más en el estado de ánimo de quienes requerían estos servicios para hacer su quehacer diario, ya sea para ir a trabajar o para disfrutar de su día de fiesta, y a quienes lo que menos les importaba era si la culpa es de Renfe, Adif, los maquinistas, la Generalitat o el Gobierno central. Tan pronto les decían que se retrasaba su convoy, se suspendía hasta nueva orden o bien que sería suplido por autobuses y las afectaciones se iban multiplicando. No fue hasta mediodía que el Govern reclamó a los operadores del servicio ferroviario de Rodalies, Renfe y Adif, que suspendiesen la prestación del tráfico de cercanías y media distancia hasta que puedan “garantizar” que los trenes circularán con seguridad. El conseller de Presidencia, Albert Dalmau, y la consellera de Territorio, Sílvia Paneque, informaron de esta resolución, en la que se defiende que el servicio se retome cuando pueda garantizarse, “sostenida en el tiempo”, la seguridad y un mínimo de normalidad en la prestación del mismo, a la vez que Paneque recordaba que “la Generalitat es la titular y es quien indica qué se ha de hacer y qué no al operador”. Pero tuvieron que pasar tres horas para que el gestor Adif y Renfe atendieran este mandato y suspendieran el tráfico de los trenes de Rodalies y regionales. Ante este patético panorama, con una evidente falta de liderazgo y una errática política informativa, la oposición, con más o menos contundencia, exige desde dimisiones hasta plantar cara al Gobierno de Madrid. Lo que queda claro es que la ciudadanía no puede seguir así y se merece unos servicios de los que ahora claramente carece.