SEGRE

Creado:

Actualizado:

Internet y aplicaciones disponibles en cualquier teléfono móvil se han convertido en los últimos años en el principal medio para cometer estafas, y todo apunta a que irán a más por el desarrollo de la inteligencia artificial. El nivel de dominio de la tecnología por parte de sus autores es inmensamente mayor que el que tienen el grueso de los ciudadanos. En cambio, no sucede lo mismo con las grandes empresas que manejan datos (y el dinero, en el caso de los bancos) de millones de personas, que deben contar con medios para evitar que estos delitos perjudiquen a sus clientes. Por eso es una buena noticia la información que publicamos en nuestra edición de ayer de que un juzgado de Lleida ha obligado a una entidad financiera a reponer 8.600 euros que perdió un cliente que fue víctima de una ciberestafa. Esta sentencia aplica la doctrina fijada hace menos de un año por el Tribunal Supremo en un fallo en el que establece que los bancos deben asumir la responsabilidad de las operaciones derivadas de una suplantación de identidad, incluso si estas se han efectuado utilizando credenciales del cliente. Precisamente, esto fue lo que le sucedió a este leridano, que fue contactado a través de WhatsApp por alguien que se hizo pasar por empleado de la entidad. Este le hizo creer que tenía bloqueado su acceso a las cuentas por ordenador y después otra supuesta empleada le envió el enlace al que tenía que acceder introduciendo su código. El resultado acabó siendo que le sacaron 8.600 euros de sus ahorros a través de dos cargos, el segundo cuando ya hacía días que había notificado al banco que él no había hecho el primero. La sentencia destaca la “vulnerabilidad tecnológica” del demandante, que es una persona mayor a la que “le cuesta entender según qué procesos”. Dicho sea de paso, sucede lo mismo con muchas que no son mayores. No se puede responsabilizar a un ciudadano de a pie de situaciones como estas cuando casi cada mes hay una noticia de que datos confidenciales de alguna gran corporación han sido hackeados.

Rodalies sigue bajo mínimos

“Hoy lo he vivido con emoción, porque he visto que el tren iba a la hora y llegaré puntual al trabajo”. Este testimonio de una usuaria de Rodalies en Lleida ilustra la precariedad del servicio, que dos semanas después del accidente que costó la vida a un maquinista continúa bajo mínimos y con numerosos tramos cubiertos en autobús. Ya lo hemos dicho por activa y por pasiva, pero hay que insistir en que debe hacerse un replanteamiento de las inversiones en el ferrocarril desde una perspectiva que supere el centralismo de Madrid y priorice las líneas de cercanías y media distancia antes que la alta velocidad.

Titulars del dia

* camp requerit
Subscriu-te a la newsletter de SEGRE
tracking