El largo camino hacia la igualdad
Los juzgados de Lleida dictaron en 2025 52 sentencias firmes por delitos contra la libertad sexual; una por semana, la cifra más alta de los últimos cuatro años. Al mismo tiempo, las denuncias continúan creciendo, según los balances de criminalidad de los Mossos d’Esquadra y del ministerio del Interior. El dato resulta estremecedor y pone en evidencia que esta lacra sigue lastrando cualquier avance hacia la igualdad. Especialmente preocupante es la presencia de menores tanto entre las víctimas como entre los agresores. Por más leyes que se reformen, nada cambiará si no se refuerza la educación afectivo-sexual y se destinan más recursos de apoyo a las víctimas, además de garantizar una respuesta policial y judicial eficaz, pero también sensible y empática. Hay que crear entornos seguros para no revictimizar a las denunciantes. El acompañamiento para dar este dificilísimo primer paso es clave. De hecho, el aumento de casos juzgados corresponde, también, a un cambio social que ha empoderado a las mujeres para que sean capaces de denunciar. Sin embargo, sería un error interpretar las cifras solo desde ese prisma. El incremento también muestra que la violencia sexual sigue siendo estructural. En las comarcas de Lleida la tasa de delitos sexuales se sitúa entre las más altas del Estado en relación a su población, un dato que debería interpelar a toda la sociedad. Que haya más denuncias es positivo, porque se rompe un silencio de siglos, pero el objetivo final debe ser otro: que estas agresiones dejen de producirse. Y estamos muy lejos de la meta. Los delitos contra la libertad sexual crecieron un 14,6% en 2024, pasando de 268 a 307 casos denunciados en Lleida, con una media de seis incidentes semanales. Y en el primer semestre de 2025 las agresiones con penetración llegaron a crecer más de un 40%, hasta el punto de registrarse una violación cada tres días. Demoledor. La violencia sexual es una de las expresiones más graves de desigualdad y abuso. No se trata solo de una cuestión policial o judicial. Es también un problema cultural y social. “Que la vergüenza cambie de bando”, nos enseñó Gisèle Pelicot. Pero estos días de fiesta en València se han repartido 15.000 detectores de drogas para que ninguna joven sea víctima de sumisión química. Mucho por hacer. Ayer mismo se detuvo a un hombre en Cantabria acusado de matar a su pareja.
Festa de les Lletres Catalanes
Quienes se han puesto en marcha para recuperar el terreno perdido y prestigiar la lengua catalana son Òmnium Cultural y el Institut d’Estudis Catalans. La nueva Festa de les Lletres Catalanes, que tuvo una buena acogida en esta primera edición, parece que ha venido para quedarse.