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No pueden perderse por nada del mundo la exposición con obras de Miguel Gallardo que inauguró el pasado viernes el Museu Morera. No pueden perdérsela porque revivirán en ella lo mejor que hemos sido; lo mejor que quizás todavía somos. La muestra recoge 26 dibujos que el artista leridano hizo cuando era jovencísimo, con tan solo 16 años. Fueron expuestos por primera vez el año 1972 y la periodista que dejó constancia del acontecimiento en el Diario de Lérida explicó que el público era gente “terriblemente joven”. ¡Terriblemente joven! ¡Cuánta fuerza, cuánta energía, cuánta verdad hay en la unión no peyorativa de estas dos palabras! Lo recordaba ayer en un artículo en este diario el periodista Pau Echauz, amigo del alma de Gallardo durante toda la vida del artista desde que ambos estudiaban en Maristes. Aquella muestra de hace 54 años sorprendió a todo el mundo, explicaba ayer Echauz, por su ambición, por su profundidad, por sus inesperados toques gore, por su atrevido lenguaje absurdo, por un mundo fascinante creado por un adolescente de 16 años a partir de referencias potentes que iban de Lovecraft a los Beatles, pero que tenían su origen en un mundo interior al que luego, en Barcelona, añadiría el mundo exterior, y de esa combinación nacería el legendario personaje de cómic Makoki. Las obras del Gallardo adolescente se pudieron ver por primera vez hace medio siglo en la mítica tienda Domingo’s, en la calle Vila de Foix de Lleida. La persona que regentaba ese local es una auténtica it girl. Todo el mundo quiere vestirse como ella, andar como ella, hablar como ella, querer como ella. Es Pepita Domingo Charles. La mujer más moderna que ha conocido jamás la directora de esta casa. En su tienda de ropa se vendieron por primera vez las extravagantes creaciones de Ágatha Ruiz de la Prada. La diseñadora no daba crédito a que en un local de provincias, por decirlo con mentalidad madrileña, se pudieran comprar unas prendas que ella solo había podido colocar en pasarelas. Pepita Domingo, que pasó de niña un montón de tardes en la librería Urriza leyendo todos los libros que le caían en las manos, compaginó durante décadas, en una mescolanza insólita, la modernidad más feroz con una delicadeza schubertiana. Una mujer única que ha recibido merecidísimos homenajes, pero no en Lleida. José Emilio Pacheco es autor de un poema titulado Antiguos compañeros se reúnen que tiene tan solo estos dos versos: “Ya somos todo aquello / contra lo que luchamos a los veinte años”. No todos, José Emilio. No Miguel Gallardo; no Pepita Domingo. A Miguel le estamos dando el homenaje que merece con la exposición inaugurada el viernes en el Morera, a la que se añaden otras obras que ya tiene el museo y a la que seguirá una ambiciosa retrospectiva; a Pepita se lo debemos, y nuestra obligación es estar —un poquito: solo un poquito— a su altura.

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