El juez Peinado como síntoma
Decíamos ayer que la sentencia del Tribunal Supremo que condena a 24 años de cárcel al exministro José Luis Ábalos afirma que este tipo de casos de corrupción “socavan la arquitectura democrática de nuestro Estado social y democrático”. Reiteramos que estamos plenamente de acuerdo y, a la vez, consideramos que las actuaciones de determinados jueces, que no de la gran mayoría, también socavan esta arquitectura democrática. El de Juan Carlos Peinado es un caso palmario. Su instrucción de la causa contra Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, ha sido prospectiva y con intencionalidad política. Su apertura ya fue reveladora, cuando admitió a trámite una denuncia presentada por el pseudosindicato ultraderechista Manos Limpias basada en recortes de prensa. Después fue pasando de un asunto a otro, dando la sensación de que su único objetivo era buscar algún indicio que permitiera llevarla a juicio. Varias de sus decisiones han tenido que ser corregidas por la Audiencia Provincial de Madrid, su interrogatorio al ministro Fèlix Bolaños fue, más que agresivo, impertinente, y la traca final ha llegado con su última interlocutoria en la que adopta medidas cautelares contra Begoña Gómez, en la que le ordena entregar el pasaporte y presentarse cada quince días aduciendo que hay riesgo de fuga. ¿Realmente alguien mínimamente objetivo puede creer que la mujer del presidente del Gobierno se escapará? Y por si fuera poco, sugiere que los agentes de policía que la escoltan podrían ayudarla a huir. Este último punto es el que ha motivado que el Consejo General del Poder Judicial haya decidido estudiar si el magistrado ha incurrido en una falta disciplinaria grave. Para ello su presidenta, Isabel Perelló, ha tenido que hacer valer su voto de calidad, porque los cuatro vocales conservadores lo rechazaron. Una vez más, miembros del máximo órgano judicial primaron el alineamiento ideológico frente a la premisa de que la acción judicial debe estar marcada por la imparcialidad. Que haya magistrados que lleven a cabo su función con finalidades políticas es otra manera de socavar las bases del sistema democrático.
Suspenso en matemáticas
Los resultados de las pruebas de acceso a la universidad, hechas públicas ayer, reflejan que la nota media de matemáticas ha quedado por debajo del cinco por primera vez en 10 años. Era de esperar que la de este examen fuera la puntuación más baja a tenor de las quejas que suscitó, pero no llegar al aprobado es una nueva evidencia del bajo nivel de la educación catalana. Además, las críticas se centraron en el enunciado, así que habría que analizar si estaba mal o era un problema de comprensión lectora.