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Este próximo fin de semana llega el momento del cambio al horario de verano. Se producirá en la madrugada del 26 al 27 de marzo, cuando a las dos de la mañana, serán las tres. La modificación horaria se aplica en todos los países de la Unión Europea (UE), con la intención de ajustar la jornada laboral a las horas de luz natural. Pero los continuos cambios horarios pueden ser perjudiciales para nuestra salud.

En este sentido, la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (ASSM) pide el fin de los cambios de hora estacionales. Los expertos en sueño recomiendan pasar al horario estándar permanente para la salud y la seguridad en general. La Sociedad Española del Sueño (SES) también apoya esa idea, porque altera el tiempo de exposición al sol durante el día y desequilibra al reloj interno, que tarda varios días en reajustarse.

“Cambiar la hora implica un periodo de adaptación y es por ello que se eligió hacer en la madrugada del sábado al domingo. A pesar de ello, no es infrecuente que los primeros días después del cambio de hora algunas personas refieran irritabilidad, falta de concentración, bajo rendimiento laboral e insomnio. Por ello es conveniente no hacer cambios y promover una mayor exposición a la luz natural cuando la mayoría de las personas están trabajando o aprendiendo en la escuela”, señala la organización.

Según la ASSM, la evidencia revela que el cambio de hora plantea más riesgos que simplemente perder una hora de sueño. El cambio al horario de verano está asociado a: un aumento en los accidentes automovilísticos y accidentes automovilísticos fatales; aumento de citas médicas perdidas; un mayor riesgo de accidente cerebrovascular y hospitalizaciones; un mayor riesgo de trastornos del estado de ánimo; e interrupción del ritmo circadiano del cuerpo, lo que afecta la calidad del sueño y conduce a la pérdida del sueño.

"Los médicos, los legisladores y el público en general han estado hablando sobre los beneficios para la salud y la seguridad de eliminar los cambios de hora estacionales durante años", dijo Erin Flynn-Evans, investigadora del sueño y el ritmo circadiano y consultara del Comité de Seguridad Pública de la AASM.

Los especialistas advierten de los riesgos de adoptar el horario de verano: “Sin embargo, un cambio a la luz del día permanente, lo que resultaría en más oscuridad matutina en el invierno, provocaría que la mayoría de las personas experimenten una desalineación entre el ritmo diario del cuerpo y el momento de las obligaciones sociales de rutina, como el trabajo y la escuela. Por lo tanto, el horario estándar permanente durante todo el año es la mejor opción para coincidir más estrechamente con el ciclo circadiano de sueño y vigilia”.

Consejos para afrontar el cambio horario 

  • Dormir al menos siete horas (para adultos) u ocho horas (para adolescentes) por noche antes y después del cambio de horario.
  • Ajustar gradualmente las horas de sueño y vigilia comenzando dos o tres noches antes del cambio de hora.
  • Durante unos días antes del cambio de hora, ajustar el tiempo de otras rutinas diarias que son “señales de tiempo” para el cuerpo.
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