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La peligrosa moda viral que promueve tomar el sol sin protección: dermatólogos en alerta

La llamada “dureza solar” se expande en redes sociales como TikTok pese a no tener base científica y aumentar el riesgo de cáncer de piel, envejecimiento prematuro y quemaduras severas

Tomar el sol sin protección, una moda peligrosa.

Tomar el sol sin protección, una moda peligrosa.Unsplash

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Las redes sociales se han convertido en un escaparate de consejos de salud cuestionables que ganan popularidad rápidamente entre usuarios de todas las edades. En los últimos meses, plataformas como TikTok han visto proliferar videos sobre la denominada "dureza solar", una tendencia que está captando adeptos a un ritmo alarmante, especialmente entre jóvenes frecuentadores de playas y piscinas que buscan conseguir un bronceado más intenso durante la temporada estival de 2025.

Esta peligrosa moda sostiene, sin fundamento científico, que el sol no daña la piel naturalmente, sino que los problemas derivados de la exposición solar se deben únicamente a que la piel no está habituada a recibir radiación ultravioleta. Según promueven estos supuestos "expertos" en redes sociales, la solución consistiría en exponer progresivamente la piel al sol durante los meses previos al verano, con el objetivo final de poder prescindir completamente del protector solar sin sufrir quemaduras, una afirmación que ha encendido todas las alarmas entre la comunidad dermatológica española.

La realidad es que esta práctica representa un riesgo extremo para la salud cutánea, pudiendo desencadenar diversas afecciones dermatológicas y, lo más preocupante, aumentar significativamente la probabilidad de desarrollar cáncer de piel a medio y largo plazo. Los especialistas subrayan que no existe tal cosa como "acostumbrar" la piel al sol de manera segura sin protección.

Consecuencias de la exposición solar sin protección

Los dermatólogos alertan que las consecuencias de esta prolongada exposición sin una adecuada protección solar pueden ser devastadoras para la salud. Entre los efectos más inmediatos destacan las quemaduras solares, que además de resultar dolorosas, constituyen un daño celular significativo. A medio plazo, esta práctica acelera el envejecimiento prematuro de la piel, manifestándose en forma de arrugas, manchas y pérdida de elasticidad cutánea.

Sin embargo, el riesgo más grave reside en el daño acumulativo que sufre el ADN de las células cutáneas con cada exposición no protegida. Este daño celular puede derivar, años después, en diferentes tipos de cáncer de piel, incluyendo el melanoma, una de las formas más agresivas y potencialmente mortales si no se detecta en fases tempranas.

Los estudios epidemiológicos más recientes, publicados a principios de 2025 por la Sociedad Española de Dermatología, indican un preocupante aumento del 23% en los diagnósticos de melanoma entre personas menores de 35 años, con respecto a la década anterior, un incremento que los especialistas relacionan directamente con hábitos inadecuados de exposición solar.

Factores de riesgo y predisposición genética

Es importante destacar que no todas las personas tienen la misma tolerancia frente a la radiación ultravioleta. Las personas con fototipos claros —rubias, pelirrojas, de piel clara y con tendencia a las pecas— que no se broncean y se queman con facilidad, presentan una menor tolerancia natural al sol y, consecuentemente, una predisposición significativamente más elevada a desarrollar melanomas en comparación con individuos de piel más oscura.

Este factor genético no puede modificarse mediante la supuesta "dureza solar", lo que convierte esta práctica en especialmente peligrosa para quienes presentan estos fototipos cutáneos. Sin embargo, los especialistas insisten en que, independientemente del tipo de piel, todas las personas deben protegerse adecuadamente del sol, ya que el daño acumulativo afecta a todos los fototipos, aunque con diferentes grados de intensidad y manifestaciones.

Medidas de protección solar recomendadas por expertos

Ante el auge de esta tendencia, la Academia Española de Dermatología ha lanzado en mayo de 2025 una campaña informativa recordando las medidas básicas para protegerse correctamente del sol. Entre las recomendaciones principales destacan:

Aplicar siempre protector solar con factor de protección adaptado al fototipo, incluso en días nublados o durante actividades cotidianas al aire libre. El uso debe ser generoso y reaplicarse cada dos horas o después del baño. Es crucial evitar la exposición solar durante las horas centrales del día en pleno verano (generalmente entre las 12:00 y las 16:00 horas) o cuando el índice UV es muy elevado.

Además de la protección química mediante cremas, los especialistas recomiendan complementar con protección física como sombreros de ala ancha, gafas de sol homologadas con filtro UV y ropa adecuada. En este sentido, actualmente existen prendas específicas de protección solar, fabricadas con tejidos densos especiales que reducen significativamente la penetración de los rayos ultravioleta, ofreciendo una barrera mucho más efectiva que las prendas convencionales.

Estas prendas técnicas resultan especialmente recomendables para niños durante sus actividades en la playa y para adultos que practican deportes al aire libre durante períodos prolongados, como senderismo, ciclismo o deportes acuáticos.

¿Qué es exactamente la "dureza solar"?

La denominada "dureza solar" es un concepto pseudocientífico sin respaldo en la literatura médica especializada que ha ganado popularidad en redes sociales. Se basa en la errónea creencia de que la piel puede "entrenarse" para resistir la radiación solar sin sufrir daños, mediante exposiciones graduales sin protección.

Sus promotores suelen comparar este proceso con el desarrollo de callosidades en las manos tras trabajos manuales repetitivos, de ahí el término "dureza". Sin embargo, la fisiología cutánea frente a la radiación ultravioleta funciona de manera completamente diferente, y los mecanismos de defensa natural de la piel (como el bronceado) nunca llegan a proporcionar una protección suficiente contra los efectos nocivos de la radiación.

De hecho, el bronceado en sí mismo ya es un indicador de daño celular y representa un mecanismo de defensa insuficiente que la piel activa como última barrera, pero que no previene el daño al ADN celular. Los dermatólogos insisten en que no existe tal cosa como un "bronceado saludable" y que cualquier cambio en la coloración de la piel debido a la exposición solar ya implica un cierto nivel de daño cutáneo.

¿Por qué se ha vuelto viral esta tendencia?

El éxito de esta tendencia en redes sociales responde a diversos factores psicológicos y culturales. Por un lado, existe una persistente asociación cultural entre el bronceado y la percepción de salud, belleza y estatus social. Por otro, la promesa de un método "natural" que permita disfrutar del sol sin las "molestias" de aplicar protector solar resulta atractiva para muchos usuarios.

Adicionalmente, el algoritmo de plataformas como TikTok tiende a amplificar contenidos controvertidos o polémicos que generan debate y alta interacción, lo que ha contribuido a la rápida propagación de estos mensajes potencialmente dañinos.

Los expertos en comunicación sanitaria señalan la importancia de contrarrestar estas tendencias con información científicamente rigurosa pero accesible, utilizando los mismos canales donde proliferan estos contenidos engañosos para llegar eficazmente al público objetivo, especialmente adolescentes y jóvenes adultos.

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