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Las plazas de geriátricos se doblan en 25 años, y solo la mitad son públicas
Estas se han multiplicado por 3 en Lleida, mientras crece la brecha entre comarcas

Imagen de una residencia para personas mayores, un servicio en crecimiento constante.
Lleida ha experimentado en los últimos 25 años un cambio profundo en su sistema de atención a las personas mayores. La provincia ha duplicado el número de plazas residenciales disponibles, pero este crecimiento se produce en paralelo a un proceso de envejecimiento acelerado que está reconfigurando la estructura social y asistencial del territorio.
Según datos del Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat), el índice de envejecimiento —que compara la población de 65 años o más con la de menores de 15— ha pasado de situarse alrededor de los 100 puntos a comienzos de los 2000 a alcanzar los 143,1 puntos en 2024. En la práctica, esto significa que hoy hay un 43% más de personas mayores que de jóvenes.
Las proyecciones apuntan a que esta tendencia no solo continuará, sino que podría intensificarse. De mantenerse el ritmo actual, la provincia podría situarse en torno a los 256 puntos en 2050, lo que supone que por cada 100 menores habría 256 personas de 65 años o más. El fenómeno es especialmente evidente en las comarcas más rurales, donde la pérdida de población joven y el envejecimiento natural han provocado un desequilibrio demográfico cada vez más marcado.
En paralelo, la oferta de plazas residenciales ha crecido de manera notable. A finales de los 90, Lleida disponía de 2.833 plazas. En 2024, la cifra ascendía a 5.684, lo que representa un incremento superior al 100%.
Sin embargo, no todas las tipologías de plazas han crecido al mismo ritmo. Las públicas han pasado de 733 a 1.172, un aumento de aproximadamente el 60%. Las gestionadas por entidades sociales han subido de 1.159 a 1.663, un 43,5% más.
Pero el salto más significativo se da en las plazas privadas mercantiles, que han pasado de 941 a 2.849, multiplicándose por tres y representando actualmente la mitad de toda la oferta residencial de la provincia. Este cambio revela una transformación estructural del modelo de cuidados. Mientras a finales del siglo pasado predominaban las plazas de iniciativa social, hoy es el sector privado mercantil el que lidera el crecimiento.
El aumento de la demanda vinculada al envejecimiento y las dificultades para ampliar la red pública explican parte de esta evolución, pero también lo hace el atractivo económico que el sector de la dependencia ha adquirido para grandes operadores privados.
El mapa territorial confirma, además, grandes desigualdades entre comarcas. Mientras la Segarra y el Pla multiplican por más de dos su número de plazas, y el Segrià concentra cerca de la mitad de todo el crecimiento provincial, el Pallars Jussà es la única comarca que pierde plazas respecto a hace 25 años. Esta distribución irregular genera diferencias claras en el acceso a los cuidados de larga duración según el lugar de residencia.
La combinación de un envejecimiento acelerado en el territorio y un crecimiento asistencial impulsado, sobre todo, por el sector privado plantea interrogantes sobre el futuro del modelo. Si las proyecciones demográficas se cumplen, Lleida tendrá en 2050 un volumen de población de edad avanzada sin precedentes. Y aunque el número de plazas residenciales se ha incrementado de manera significativa, la presión demográfica será mucho mayor.
La provincia afronta el reto de equilibrar la disponibilidad de recursos, garantizar la calidad de los cuidados y asegurar que el aumento de la demanda no derive en un sistema aún más desigual.