SEGRE

Expertas alertan de que el sesgo de género se mantiene en los grados universitarios a pesar del repunte de chicas en estudios STEAM

Hay un incremento de mujeres en carreras masculinizadas pero no hay correspondencia con los grados feminizados

La investigadora del Grupo de Investigación en Educación y Trabajo (GRET) del Departamento de Sociología de la UAB, Helena Troiano, en su despacho.

La investigadora del Grupo de Investigación en Educación y Trabajo (GRET) del Departamento de Sociología de la UAB, Helena Troiano, en su despacho.ACN

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Expertas alertan de que el sesgo de género se mantiene en la elección de los estudios universitarios, y lo relacionan con la existencia de determinados patrones sociales muy marcados y las dificultades para romperlos. Sí que se ha producido durante la última década un repunte de chicas en estudios masculinizados, como Física o algunas ingenierías, como la informática o la mecánica. Se trata de una de las conclusiones de los datos de estudiantes por género a las ocho universidades públicas de Cataluña obtenidas y analizados por la ACN. Es un pequeño incremento que no tiene correspondencia con los grados feminizados. En los estudios relacionados con los cuidados, como Psicología, Medicina o Educación Infantil, se ve todavía menos cambio en la presencia mayoritaria de mujeres.

Así, después de un análisis de la ACN teniendo en cuenta cada una de las ocho universidades públicas del país, se extrae que el porcentaje de las mujeres en las universidades en general crece desde el curso 2015-16 hasta los datos más recientes. Los perfiles clásicos de grados feminizados y masculinizados persiste, pero en el caso de los estudios tradicionalmente de hombres, hay un pequeño incremento de mujeres que los cursan. En cambio, en los grados más feminizados las evoluciones son dispares.

En los grados más comunes, la paridad estudiantil es casi inexistente. La excepción es el ámbito de los estudios económicos y relacionados con la administración de empresas, donde el alumnado femenino ya representaba el 43% hace una década y, aunque tímidamente, ha crecido y actualmente se sitúa en el 46,6%. Con todo, en las titulaciones de matemáticas, incluyendo los dobles grados en Física/Ingeniería Informática y Matemáticas, ha habido un incremento de mujeres, de menos de un tercio del alumnado debe cursos acá hasta acercarse al 40% ahora, según la media de los porcentajes de mujeres de cada titulación. En Ingeniería Informática, en cambio, todavía se es lejos de la paridad, con tan sólo el 19,3% de mujeres, si bien hay que decir que es uno de los ámbitos masculinizados con más incremento de alumnado femenino los últimos años, ya que partían de un pequeñísimo 12,4%.

Con respecto a los estudios tradicionalmente feminizados, de forma general sólo se observa un cambio de tendencia en los grados del entorno educativo dónde, de forma agregada, el porcentaje de hombres ha crecido tímidamente, mientras el de mujeres ha bajado mínimamente del 84% al 81%. Con todo Educación Infantil sigue siendo casi un monopolio de las mujeres, con más de un 90% de los alumnos en prácticamente todos los grados universitarios de las diferentes universidades públicas.

En cambio, Enfermería (84% de mujeres) y Psicología (79%) se han mantenido muy estables en porcentajes muy elevados de alumnas mujeres, mientras que Medicina, lejos de caminar hacia la paridad, ha hecho lo contrario y ha pasado de un 30% a un 25% de hombres estudiantes. Con respecto a las filologías, en conjunto, son el campo de titulaciones históricamente ya feminizadas donde el porcentaje de alumnas mujeres más ha crecido: del 64% al 78% del alumnado.

Sobre el porqué se mantiene la división entre grados feminizados y masculinizada, la investigadora del Grupo de Investigación en Educación y Trabajo (GRET) del Departamento de Sociología de la UAB Helena Troiano señala que, cuando se les pregunta qué valoran de una profesión, se ve "muy claramente" una diferencia media: las chicas dan mucha importancia a "contribuir a la comunidad" y planifican el trabajo pensante si será conciliable con otros ámbitos de la vida, especialmente el familiar. En cambio, dice, los chicos tienden a ser "más competitivos" y les preocupa menos entrar en entornos laborales donde haya más competencia. Sin embargo, insiste, la clave es entender "cómo se ha construido" esta imagen, y defiende que hay que ir atrás, hasta la escuela.

En este sentido, la profesora de la UPC-Terrassa Núria Salán, asegura que el primer sesgo se da a la primaria, donde los maestros se convierten en los primeros referentes y donde a menudo, plantea, faltan perfiles tecnificados porque provienen, mayoritariamente, de bachilleratos sociales. "Esta falta de pasión por la tecnología en las maestras es clave", sostiene.

Salán añade que un segundo sesgo se produce en la familia, porque "pocas veces" se le dice a un chico que quiere dedicarse al ámbito tecnológico que se lo quite de la cabeza y, en cambio, a una chica sí que se le pregunta por qué ha optado por esta opción. "No le dicen no directamente, pero le hacen que se lo plantee o le generan esta sensación de 'he escogido una opción que no es la mejor'", afirma.

Marina Elias, del Departamento de Sociología de la UB, añade que detrás de esta realidad hay varios factores, entre los cuales la "autopercepción" de las mujeres sobre su eficacia en cuestiones matemáticas, por ejemplo. Añade que también juega un papel la "falta de referentes" femeninos en los ámbitos científicos o técnicos.

Elias cree que hasta ahora los esfuerzos se han centrado en atraer a las mujeres hacia ámbitos científicos o tecnológicos, pero apunta que falta "el esfuerzo" de los hombres en los ámbitos de cuidado. Lamenta que mientras eso no pase, en el imaginario continuará la idea de que la mujer tendrá que cuidar su entorno porque no habrá un hombre que se "corresponsabilice".

Titulars del dia

* camp requerit
Subscriu-te a la newsletter de SEGRE
tracking