8M
La IA no es feminista
Expertos alertan de que su uso en procesos de selección de personal perpetúa la discriminación de género. Más formación, sensibilización y auditorías, propuestas para una igualdad real

Ayer se celebró en Lleida una jornada centrada en analizar desigualdades de género en la tecnología. - INGRID SEGURA
Lleida volverá a salir a la calle hoy para reclamar la igualdad real entre hombres y mujeres. En un mundo cada vez más digitalizado, el uso de la IA se ha generalizado en la selección de personal y los expertos alertan de que si no se entrena con perspectiva de género, estos algoritmos perpetúan la discriminación hacia las mujeres.
La inteligencia artificial está transformando nuestro mundo. Pero si la aplicamos sin corregir los sesgos de los seres humanos, esta tecnología no nos ayuda a mejorar, sino que perpetúa esos prejuicios. El uso de la IA es una realidad que ha venido para quedarse en ámbitos como el de la selección de personal. Sin embargo, si esta no se entrena con perspectiva de género, reproduce la discriminación hacia las mujeres.
Según el portal Infojobs, el 65% de las empresas ya utilizan la IA para cribar perfiles. Meritxell Beltrán, de los estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y experta en el impacto de los algoritmos en la igualdad de género, asegura en declaraciones a SEGRE que hay que ser conscientes de que se les deben dar pautas para no reproducir ni amplificar la discriminación. “En una entrevista de trabajo, sabemos que no se puede preguntar si una mujer tiene hijos, pero no somos conscientes ni nos preguntamos si las herramientas que utilizamos para hacer una selección curricular son realmente neutras”, señala.
En este sentido, advierte de que se da por válido que la IA, al ser una máquina, será neutral, pero recuerda que está entrenada por las personas. Para Beltrán, los algoritmos sin pautas antidiscriminatorias “son una nueva forma de ejercer la discriminación sistemática que han sufrido y sufren las mujeres en el mundo laboral. Es la misma discriminación con una nueva forma de ejercerla”.
De hecho, recuerda, si la tecnología mantiene una base de datos sesgada y discriminatoria, se siguen asociando los trabajos racionales y de fuerza a los hombres, y los de cuidados, a las mujeres.
Y, ¿se puede revertir esta situación? Según la experta, hay varias medidas que se pueden aplicar contra la discriminación. Pone como ejemplo la formación en sensibilización de género, en ética algorítmica y en normativa antidiscriminatoria de los departamentos de recursos humanos, así como auditorias algorítmicas para “saber qué estamos dando como un modelo de éxito al algoritmo”.
La profesora de la UOC asegura que estas medidas se pueden conseguir a través de los convenios colectivos, los planes de igualdad o los pactos de empresa. “Situar como un punto relevante un uso ético de los algoritmos en la selección o la promoción del personal puede evitar continuar perpetuando la discriminación sistémica de las mujeres en el mundo laboral”, concluye. “Si no hay sensibilización, no podremos pasar de una igualdad normativa, lo que tenemos ahora, a una igualdad real”, remarca.
Los expertos también alertan de otro concepto asociado a la IA en el mundo laboral es la “brecha invisible”, el hecho que supone ser descartado por un algoritmo sin llegar a hablar con un humano. Esto conlleva la misma discriminación y no deja, siquiera, capacidad de réplica.