Congelar y tostar el pan puede beneficiar la salud intestinal, según una experta

Congelar el pan y después tostarlo es bueno para nuestra salud intestinal.
Acompañar las comidas con pan es una costumbre muy arraigada en nuestra casa. Desde una tostada para desayunar con alguna fuente de proteína hasta una rebanada al lado del plato para mojar la salsa de los macarrones, el pan forma parte habitual de la dieta cotidiana. Sin embargo, a menudo aparecen dudas sobre si engorda, si la integral es realmente más saludable o si congelarlo es una buena opción.
Según explica la farmacéutica y dietista nutricionista Carlota Serra en un vídeo publicado a su perfil de TikTok, congelar el pan y después tostarlo puede tener beneficios para la salud intestinal. La experta señala que, cuando el pan se congela, el almidón “retrograda”: se compacta y se vuelve menos digerible por las enzimas digestivas del intestino delgado.
Eso hace que una parte de este almidón llegue intacta al colon, donde las bacterias beneficiosas de la microbiota sí que pueden digerirlo. Al hacerlo, producen butirat, un compuesto clave para el buen funcionamiento y la salud del intestino. Este proceso genera lo que se conoce como efecto prebiótico, especialmente destacado si el pan es integral.
Además, el hecho de tostar el pan también aporta otras ventajas. Durante el tostado se forman melanoidinas, compuestos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Varios estudios también apuntan que congelar el pan puede reducir su índice glucémico: hasta un 31% si se congela y hasta un 40% si, además, se tuesta después de descongelarlo. Según Serra, acompañarlo con alimentos saludables como el aguacate o el huevo todavía potencia más los beneficios nutricionales.