El 80 por ciento de la montaña de Tor queda libre de impuestos por las disputas
Los conflictos por poseer la montaña de Tor, que llevan medio siglo enfrentando a los descendientes de sus condueños del siglo XIX, han tenido como consecuencia que la mayor parte de esta, 5.100 ha dedicadas en su mayoría a pastos y a pinares maderables, ha quedado exenta de impuestos como el IBI de rústica al carecer las fincas de valoración catastral.

La mayor parte de la montaña de Tor, algo más del 80%, está exenta de impuestos como consecuencia de los conflictos por su propiedad, que lleva medio siglo enfrentando a los descendientes de las trece familias que en 1896 fundaron una sociedad de condueños para, precisamente, evitar su privatización por la desamortización de Madoz, de 1855, y mantener una explotación similar a la comunal.
La mayor parte de la mole montañosa situada al norte y al este del pueblo, la que integra el polígono 4 del municipio de Alins, carece de valor de referencia catastral, algo que, al actuar esa cifra como base imponible del IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) de rústica, tiene dos consecuencias básicas: ni el ayuntamiento puede aplicarlo ni, en consecuencia, los propietarios lo pagan.
Fuentes jurídicas vincularon la ausencia de valoración catastral precisamente a la falta de determinación oficial de la propiedad de las tierras, que hace que algunas de las parcelas se encuentran formalmente en fase de investigación. Otro de los motivos habituales para que una finca carezca de esa estimación de valor es el de estar catalogada como comunal o como de uso y/o dominio público, que quedan exentas de tributación, aunque ese no es el caso de la montaña de Tor.
El ayuntamiento de Alins ha rechazado responder a las consultas sobre este asunto que le ha dirigido este diario.
En esa situación, sin valoración catastral que permita el cálculo y la aplicación de las cuotas del IBI, se encuentra la finca denominada La Selva, de 2.535 hectáreas, de las que 960 están catalogadas como de pinar maderable y 720 como pastos, mientras el resto es monte bajo y matorral.
Ocurre lo mismo con la denominada La Plana, situada justo al sur de la anterior y con una superficie de 1.142 hectáreas, de ellas 457 de pinar maderable y 226 de pastos, y también con la denominada Puxaca, de 990, situada al oeste de las anteriores y con 109 hectáreas de pinar maderable y 236 de pastos.
Entre las tres suman 4.472 hectáreas de terreno con 2.808 susceptibles de explotación económica, 1.626 para la producción de madera y 1.182 para la alimentación de ganado.
La situación es variada en el polígono 3, situado al sureste de Tor. Tienen valoración la partida de Salics (1,14 millones de euros), de 794 hectáreas, todas de pinar maderable y que incluye el puerto de Cabús; el bosque de Virós (133.059 €), de 95 ha con 76 de pinos; el de La Barta (86.241 €), de 55 ha con 50 de pinares y 5 de pasto; parte del Bosc Negre (43.281 €), de 34 ha con 17 de pinar y 10 de pasto, y la finca Llumeneres (67.796 €), de 48 ha con pastos y pinar por mitades. No la tienen la de Aubach, de 443 ha (266 y 88), y el resto del Bosc Negre, de 191 ha (57 y 57). Las primeras suman 992 ha y un valor de 1,4 millones y las segundas 624 por valorar.
Treinta años del asesinato de Josep Montané ‘Sansa’
El próximo miércoles, día 30, se cumplen 30 años del hallazgo del cadáver de Josep Montané Baró, Sansa, el vecino de Tor al que el juzgado de Tremp había declarado único propietario de la montaña del pueblo, una mole de 5.000 hectáreas dividida en varias fincas y cuya posesión lleva medio siglo, desde mediados de los años 70, enfrentando a los descendientes de los vecinos que en 1896 fundaron una sociedad de condueños para evitar su privatización con la desamortización de Madoz (1855) y mantener un uso similar al comunal, un formato que los tribunales declararon obsoleto.