AGUA
La CHE plantea revisar el riego del Urgell y el Segarra-Garrigues por su riesgo de sequías
La viabilidad de los canales del Segre requiere “mayor eficiencia en el uso del agua del sistema”. El Plan Hidrológico del Ebro prevé transformar en regadío 5.400 ha de secano en el Segrià y en la Noguera

Un pivot riega por aspersión un campo de forraje en la demarcación de Lleida.
La vulnerabilidad de los regadíos del río Segre que reveló la sequía del trienio 2021-2023 ha llevado a la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) a replantearse su viabilidad en los términos actuales: “Los nuevos balances del Plan Hidrológico (del Ebro) para este sistema de explotación (Segre) recogerán la exigente sequía sufrida en el 2023, con lo que el escenario para estos regadíos deberá recoger escenarios de mayor eficiencia en el uso del agua del sistema Segre para poder garantizar su viabilidad”, señala el ETI (Esquema de Temas Importantes), que ayer salió a consulta pública.
El Canal d’Urgell suma 70.000 ha de riego, la mayoría sin modernizar, y el Segarra-Garrigues otras tantas en proyecto (solo 14.900 en explotación) que sumarían, una vez completado el segundo canal, una demanda conjunta de casi 900 hm3 por campaña. Sin embargo, la aportación media anual del Segre en Rialb ha sido de 737 hm3 este siglo, de 734 en el último decenio y de 686 en el último lustro, según datos de la CHE. La capacidad de almacenaje es de 565 hm3.
La demanda prevista es claramente superior a los recursos disponibles, y eso ocurre en un escenario de cambio climático en el que las previsiones apuntan a una menor disponibilidad de agua por el cambio en el régimen de precipitaciones.
Mientras las comunidades del Urgell afrontan estos días el debate sobre la modernización del sistema, el ETI advierte de que el Segarra-Garrigues “requiere de su desarrollo para poder asegurar su viabilidad económica”, aunque “queda por definir la demanda prevista total que cumpla con las garantías de agua necesarias”.
Paralelamente, la propuesta de nuevos riegos del Govern incluída en el ETI incorpora, además de desarrollar el Segarra-Garrigues y el Garrigues Sud, transformar 2.229 ha en el Segre aguas arriba de Rialb (1.674 en Tiurana, Basella y La Baronía y 555 entre Basella y Pinell), ampliar el Aragón y Catalunya con 907 en el Pla de Sas (Alguaire, Almenar, Alfarràs, Roselló y Torrefarrera) y desarrollar 2.239 en el Segrià Sud.
Nuevas dotaciones con un 16% más de demanda y un 12% menos de agua
La CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) ve “conveniente reconsiderar su propuesta de dotaciones” de riego tras observar “el resultado de las aportaciones a los documentos iniciales y los estudios que analizan la evolución de las necesidades hídricas con los escenarios de cambio climático” que recibió durante el proceso de consulta pública de los documentos inciales del PHE (Plan Hidrológico del Ebro) para el periodo 2027-2033. La propuesta inicial contemplaba recortes del suministro desde los embalses que alcanzaban el 19% en el Canal de Pinyana, el 14,78% en el Urgell y el 12,43% en el Aragón y Catalunya, además del 4,98% en el Segarra-Garrigues y el 3% en el Algerri-Balaguer, que ya entraron en servicio con sistemas modernizados. Los regantes alegaron que esos recortes, “en un contexto de cambio climático, comprometerían la viabilidad económica de las explotaciones agrarias y dificultaría la implantación de futuros cultivos rentables con mayores requerimientos hídricos”, recoge el ETI (Esquema de Temas Importantes) del PHE, difundido ayer. A ese rechazo se le suman nuevos informes sobre los efectos del cambio climático, entre ellos uno de la consultora Spigall que cifra en un 16% para 2050 el aumento de las necesidades hídricas y otro de la Oficina de Cambio Climático que lo sitúa en el 13% y, también, uno del Cedex que prevé un descenso del 12,5% en la disponibilidad del agua para ese mismo horizonte. La nueva propuesta de revisión de dotaciones, basada en nuevas proyecciones de demanda y recurso, se conocerán, como muy tarde, en octubre.
Limitaciones para abrir nuevos pozos y más espacio en los embalses
El nuevo PHE (Plan Hidrológico del Ebro) 2027-2033 contendrá novedades sobre la apertura de pozos de captación de agua, según propone el ETI (Esquema de Temas Importantes) de su planificación, que desde ayer se halla en fase de consulta pública. El ETI propone eliminar la diferencia en la distancia mínima a la que pueden ubicarse dos “pequeños aprovechamientos”, que son los que no extraen más de 4 l/s o abastecen a una población de no más de 50 personas, y “aprovechamientos de concesión”, de caudal superior. Ahora la distancia mínima entre los primeros es de 50 metros y entre los segundos de 400, y el ETI propone aplicar a todos esta última o establecer una general de 200. El documento también propone llevar a cabo “batimetrías en los embalses de la cuenca del Ebro gestionados por la CHE” dentro del capítulo de gestión de los sedimentos, es decir, que se trata de un paso previo a su movilización para comenzar a recuperar en los embalses el espacio que ocupa el lodo.