ECOLOGÍA
La presión de los cazadores sobre las jabalíes hace crecer a las manadas: “Si muere la matriarca el resto entra en celo”
Superan los 50 kilos de peso y suponen dos tercios de las hembras que caen en las batidas. Su desaparición intensifica la procreación entre los animales más jóvenes al desregular la jerarquía de los grupos. El Plan de Caza incluye la medida para atraerlos y evitar accidentes de tráfico y daños agrícolas

Una hembra de jabalí busca comida con cuatro crías en una zona de monte. - EFE
El constante incremento de la población de jabalíes se está viendo impulsada por un sorprendente factor potenciador: la selección de las piezas que se abaten en las cacerías, entre las que abundan las hembras de mayor peso y edad que actúan como matriarcas del grupo. Cazarlas favorece el aumento de la cabaña al desbaratar con ello las jerarquías del grupo.
Resulta paradójico que el principal remedio previsto para frenar la superpoblación por las administraciones y algunos actores del mundo rural tenga el efecto contrario. Y más cuando, pese a su apariencia sorprendente, se trata de un mecanismo descrito por los biólogos.
“La matriarca manda y controla el proceso de reproducción del grupo. Muerta esta, el resto de hembras reproductoras entran en celo como mecanismo de supervivencia y la productividad de jabalís crece exponencialmente”, señala Fapas (Fondo para la Proteción de los Animales Salvajes). “Tendemos a abatir al ejemplar más grande”, y eso “está produciendo un efecto rejuvenecedor en las poblaciones”, indica Adecana (Asociación de Defensa de la Caza de Navarra). Las “hembras maduras, de cuatro o cinco años, ejercen un efecto inhibidor de la reproducción de las jóvenes”, pero si desaparecen, añade la entidad, “todas las juveniles se reproducen de forma desordenada. Al final, la población crece demasiado”.
Los informes del departamento de Agricultura de la Generalitat muestran un equilibrio entre machos y hembras abatidos (por mitades entre los 67.209 de Catalunya, 14.000 en Lleida, de 2024) pero con una clara preferencia de los cazadores por las reproductoras de mayor envergadura en el segundo grupo: dos tercios de las jabalinas cazadas superan los 50 kilos (más de 4.500 en Ponent) y apenas un 10% no tenía capacidad reproductora. El aumento del porcentaje con respecto a unos años atrás apunta a una tendencia al alza.
Este factor, no obstante, se suma a los dos principales que favorecen el asentamiento y el crecimiento de cualquier especie en un medio: la disponibilidad de alimento, con casi 19.000 hectáreas de maíz y más de 44.000 de frutales en Lleida según el Idescat (Institut d’Estadística de Catalunya), y la ausencia de depredadores al concentrarse los escasos grandes carnívoros en el Pirineo.
A estos tres factores se les añade la mayor frecuencia de un segundo celo en primavera. “En la mayoría de las poblaciones se registra un período de celo principal en otoño”, aunque “en muchas localidades se producen también partos en otras épocas del año”, señala la ficha del ministerio para la Transición Ecológica sobre la especie.
Sociedad
Utilizar alimento como cebo, una medida excepcional en el control de jabalíes
EDUARDO BAYONA