Campaña de calçots con un producto top y un sabor más dulce que nunca
El Guardià Calçots, que llega a toda España, trabaja para ofrecer una calidad excelente

Trabajadoras preparando las raciones de los calçots una vez salidos de la brasa. - LAIA PEDRÓS
La campaña de calçots de El Guardià Calçots, en La Guàrdia d’Urgell (municipio de Tornabous), arranca con sensaciones muy positivas. “El tamaño que hemos conseguido es precioso, una medida perfecta para comercializar. Además, la calidad es excelente y el sabor, más dulce de lo habitual. Estamos muy contentos”, destaca el responsable, Mia Iglesias.
Las bajas temperaturas han jugado un papel clave. Iglesias explica que “cuando las noches son tan frías, la planta busca defenderse generando almidón, y eso aporta una dulzura que luego se nota en boca. Hemos llegado a registrar hasta seis grados bajo cero, lo justo para que las fibras se fracturen y la textura sea mucho menos fibrosa. Al asarlo, eso se traduce en una sensación espectacular: tierno, meloso, con esa dulzura que te llena la boca”. Aunque este año las nevadas fueron más bien testimoniales, el refrán ‘año de nieves, año de bienes’ parece cumplirse. El productor asegura que “todo indica que será una campaña próspera”.
El ritmo de trabajo no se detiene. “Acabadas las fiestas, el teléfono no para de sonar. Hay muchas ganas de calçotades, y eso se nota”, señala Iglesias. La campaña, que se alarga hasta finales de abril, da trabajo a más de 40 personas entre el cultivo, la cocción, el envasado, la venta directa y el transporte, la mayoría jóvenes del municipio.
Cada año, los calçots de El Guardià Calçots viajan a cientos de destinos. “Este año continuamos llegando a toda Catalunya y a muchos puntos de España, como el País Vasco, Madrid o Cantabria, entre otros”, dice. “Cada vez más gente nos pide el calçot cocido. Es una tendencia al alza porque la gente quiere disfrutar de la experiencia sin complicaciones. El calçot crudo sigue teniendo mucha demanda entre restaurantes y grandes superficies, pero el cocido crece con fuerza porque permite compartir la tradición de forma cómoda”, destaca.
Más allá del producto, el equipo de El Guardià Calçots trabaja con una filosofía clara: unir tradición e innovación. “Esta campaña hemos hecho una prueba piloto en una finca de Linyola, utilizando riego por aspersión para adaptarnos a la posible futura modernización del Canal d’Urgell”, comenta Iglesias. “Ha funcionado bien aunque supone cambiar mentalidades y tenemos que acabar de encontrar el equilibrio”, apunta y añade que “en las demás fincas de Tornabous y Barbens hemos seguido con los métodos habituales de riego a manta”.
La salsa de la calçotada es otro de los grandes pilares de su éxito, en este caso está elaborada con ingredientes del territorio de máxima calidad. “La salsa tiene que ser bestial, por ese motivo cuidamos mucho cada producto que utilizamos”, asegura Iglesias.
La política de la empresa también apuesta fuerte por la sostenibilidad y la lucha contra el desperdicio alimentario. “Nos gusta decir que un calçot nunca se tira. Damos consejos y recetas a quienes nos compran directamente para aprovecharlos al máximo. Si sobran calçots, se pueden hacer croquetas, tempuras o cocas. Queremos concienciar: detrás de cada calçot hay un gran esfuerzo, una huella que debemos cuidar”, añade.
El año pasado estrenaron su food truck. “Fue una experiencia maravillosa. Este año repetimos en los mercados como Vic, Collbató o Sant Boi de Llobregat”, destaca.
Con la nueva campaña recién estrenada, El Guardià Calçots mantiene intacta la pasión de siempre. Iglesias resume el espíritu de esta campaña: “Cada año es un reto. Intentamos que el calçot alcance su máxima calidad y que cada cliente viva una experiencia única. No hay nada como el momento en que pruebas un calçot bien hecho y con su salsa. Es algo que emociona, que conecta con nuestras raíces”.