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Los ‘bolos’ de 7 pueblos de la Franja de Ponent pasan el filtro para ser bien cultural

Cultura intenta salvaguardar este patrimonio entre lo deportivo y lo social

Una joven participa en una partida de ‘bolos de nueve’ en una calle de Campo (Ribagorza). - BIRLLAS CAMPO

Una joven participa en una partida de ‘bolos de nueve’ en una calle de Campo (Ribagorza). - BIRLLAS CAMPO

Lleida

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Los juegos de bolos de siete localidades de la Franja de Ponent han pasado el filtro y serán finalmente incluidos entre las modalidades de este juego tradicional, a caballo entre el deporte y la actividad social, que serán declarados BIC (Bien de Interés Cultural) por el gobierno de Aragón con la finalidad de preservarlas como parte del patrimonio cultural inmaterial del país.

Se trata de los palitrocs de Estopanyà del Castell, en la Ribagorza; las birlas de Alcolea de Cinca, en el Cinca Medio; el palistroc de Azanuy, Esplús, Albelda y Castillonroi, en la Llitera, y las birles de Fabara, en el Bajo Aragón-Caspe.

Se trata, en los siete casos, de modalidades de bolos de seis, tradicionalmente jugadas por los hombres y consistentes en derribar cinco de los seis bolos y dejar uno de ellos en pie. La lista incluye las prácticas de otras diez localidades, la mayoría de Teruel.

La otra modalidad de bolos es la de nueve, normalmente practicada por mujeres y en la que ocho piezas se colocan en círculo rodeando otra central y diferente, frecuentemente conocida como rey, reina, padre o abuela y dotada de “un valor especial o una función diferenciada en el juego”, señala la orden por la que la consejería de Cultura abre un plazo de audiencia de diez días para presentar alegaciones al texto definitivo de la declaración de BIC. El documento incluye 19 modalidades de bolos de nueve, entre ellas las de localidades como Campo y Benasque.

La división entre los juegos de seis y de nueve tiene, no obstante, excepciones como las birlas de Calcena (Zaragoza), de seis bolos pero jugada por mujeres, o las de San Juan de Plan (Huesca), de nueve y con jugadores masculinos. Sin embargo, añade el documento, esa división por género ha evolucionado con el tiempo. “Al igual que en la mayoría de modalidades conocidas, hoy se juegan indistintamente por ambos sexos”, señala la resolución.

Los bolos, que en la Franja se jugaban en calles, plazas y solares, eran uno de los canales de socialización de los vecinos en la primera mitad del siglo pasado.

Según indica la resolución de Cultura, el reconocimiento de los juegos de bolos como BIC inmaterial “pretende poner en valor la diversidad y el carácter dinámico” de esa actividad tradicional y “destacar su importancia como elemento identitario y social de forma que se conciencie sobre la necesidad de asegurar su transmisión a futuras generaciones”. “Este legado ha llegado hasta nosotros gracias a los numerosos grupos locales de vecinos que lo han transmitido hasta nuestros días, contribuyendo a su revitalización y difusión” anota el documento, que destaca como “fundamental la labor de estudiosos e investigadores o de organismos como la Federación Aragonesa de Deportes Tradicionales”.

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