Térmens rehabilita el antiguo colegio del Sagrat Cor: “Donde aprendimos a leer, ahora envejeceremos en compañía”
Térmens rehabilita la antigua rectoría, convento y colegio del Sagrat Cor como centro de servicios para gente mayor. Los vecinos redescubren el equipamiento, que abrirá en primavera

El martes se celebró la jornada de puertas abiertas para dar a conocer el equipamiento. - E. FARNELL
Térmens cierra un círculo en su historia reciente con la rehabilitación de la antigua rectoría, un edificio que volverá a abrir sus puertas en primavera convertido en un centro de servicios para la tercera edad en el ámbito rural. El consistorio, que compró el inmueble al obispado, ha culminado las obras de remodelación y lo ha transformado en un espacio moderno y funcional, pensado para ofrecer atención cercana y personalizada a los mayores. Coincidiendo con la festividad de Sant Sebastià, patrón de la localidad, se organizó el martes una jornada de puertas abiertas, en la que decenas de vecinos acudieron con una mezcla de curiosidad y emoción. Muchos habían sido alumnos del antiguo colegio Sagrat Cor, en el mismo emplazamiento, que las religiosas agustinas gestionaron de 1922 a 1964. “Venimos de niños y vendremos de mayores”, comentaron recordando los tiempos en que corrían por el centro que reabrirá.
Explicaron cómo la rehabilitación había conservado elementos originales, baldosas hidráulicas o la capilla, hoy convertida en sala polivalente. “Será fantástico seguir aquí en el pueblo, estar atendidos y hacerlo evocando las clases impartidas por las monjas que marcaron nuestra generación”. “Solicitábamos un espacio de estas características, ya que nos permitirá permanecer en nuestro entorno habitual y disponer de todas las atenciones”, dijo Joan Balcells. Según Maria Dolors Trullols, “han hecho una gran obra y es un emotivo viaje al pasado para muchos de nosotros”.
Un siglo después, el espacio vuelve a cumplir una función social, adaptándose a las nuevas realidades del mundo rural y convirtiéndose en un símbolo contra el desarraigo y para preservar la identidad rural. El edificio fue originalmente el convento de las religiosas agustinas. Su construcción fue posible gracias a la donación altruista de terrenos y a la colaboración desinteresada de la población.