SEGRE

ENERGÍA

El Estado veta la última línea de alta tensión entre Lleida y Huesca que impulsó Forestalia

El ministerio de Transición Ecológica la rechaza por su alto impacto ambiental. Chocó con rechazo ecologista y de los ayuntamientos y vecinos de los municipios afectados en el Segrià y Les Garrigues

Imagen de archivo de una protesta contra líneas de alta tensión en Lleida. - JORGE AGUSTÍN

Imagen de archivo de una protesta contra líneas de alta tensión en Lleida. - JORGE AGUSTÍN

Raúl Ramírez

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El Estado ha rechazado la última línea de alta tensión promovida por Forestalia a través de Lleida y Huesca. Se trata de una infraestructura de 220 kV y un trazado de 115 kilómetros de longitud que había chocado con oposición ecologista y de vecinos y ayuntamientos de los municipios afectados del Segrià y Les Garrigues. El ministerio de Transición Ecológica ha formulado este mes una declaración de impacto ambiental desfavorable al proyecto, al apreciar “posibles impactos negativos sobre el medio ambiente”, y considerar que las medidas que propone el promotor para paliarlos “no son garantía suficiente de su adecuada prevención, corrección o compensación”.

El trazado oscense de la línea, de 31 kilómetros, debía atravesar los términos municipales de Villanueva de Sigena, Ontiñena, Peñalba, Candasnos, Ballobar y Fraga. El tramo leridano, por su parte, debía sumar cerca de 85 kilómetros a través de los términos municipales de Alcarràs, Soses, Torres de Segre, Lleida, Albatàrrec, Artesa de Lleida, Puigverd de Lleida, Les Borges Blanques, Juneda, Torregrossa, Puiggròs, Arbeca, L’Espluga Calba, Les Omellons y Fulleda. Debía concluir en una subestación en la localidad tarraconense de L’Espluga de Francolí. El promotor presentó en su día dos alternativas: una línea íntegramente aérea con cables sobre torres y otra que transcurriría soterrada a lo largo de más de 80 kilómetros.

La resolución del ministerio, publicada el pasado viernes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), recoge valoraciones tanto de la Generalitat de Catalunya como del Gobierno de Aragón, entre las cuales destacan objeciones al impacto paisajístico y el deterioro que podría ocasionar en zonas de conexión entre diferentes espacios protegidos de la Red Natura. Por todo ello, el ministerio concluye que “el proyecto en su conjunto y configuración actual no resulta ambientalmente viable”.

La línea a través de Lleida y Huesca estaba vinculada a media docena de parques eólicos en territorio oscense, rechazados también por la resolución del ministerio. Forestalia inició la tramitación de estas centrales eólicas y la línea de alta tensión en 2025, poco después de que decayeran las dos líneas de muy alta tensión (MAT) de 400 kV que el grupo Forestalia promovía entre las dos provincias: la que debía cruzar el Pallars Jussà y la que debía atravesar el sur del Segrià y Les Garrigues (ver desglose).

Carpetazo a dos MAT que la firma proyectaba en el Pirineo y el llano

Las tres líneas de alta y muy alta tensión que Forestalia ha proyectado en los últimos años a través de Lleida y Huesca compartían un mismo objetivo: transportar la energía generada por centrales solares y eólicas en Aragón hasta el área metropolitana de Barcelona. El rechazo del ministerio de Transición Ecológica a la línea de 220 kV llega tras quedar descartados los proyectos de otras dos de 400 kV previstas en las comarcas leridanas. Una de ellas debía transcurrir por el Pallars Jussà y finalizar en una nueva subestación en Isona, y fue desestimada por un informe ambiental desfavorable de la Generalitat. La otra, que debía atravesar el sur del Segrià y Les Garrigues está pendiente de resolución administrativa, pero no puede construirse: ha perdido la conexión a la red eléctrica que tenía asignada, al no completar su tramitación ambiental en el plazo de cuatro años que establece como límite la legislación española.

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