El Canal recupera sus viejas ‘casillas’
La CHE comienza la restauración de la número 8 en El Palau. Llegó a tener más de setenta viviendas para cientos de guardianes del agua entre mediados del siglo XIX y finales del XX

Los trabajos de restauración de la vivienda, de 80 metros, han comenzado por el tejado. - JOAN GÓMEZ
Hasta 74 casillas junto al Canal d’Urgell y decenas de familias de varias generaciones que las moraron durante un siglo conforman la parte más humana de la mayor infraestructura hidráulica de Catalunya, pionera en la Europa de mediados del XIX. Dos de estas familias, encabezadas por los hermanos Andreu y Enric Teixidó, habitaron una de esas viviendas en El Palau de forma sucesiva entre los años 30 del siglo pasado y alrededor de 1968, según recoge una investigación de Santi Campo, de la plataforma Canal Viu, en un libro que ultima con la previsión de publicarlo este año. Seis décadas después, la Confederación Hidrográfica del Ebro, a iniciativa del Canal d’Urgell y su fundación, rehabilita la casilla de El Palau, situada en el cruce de canales entre el auxiliar (conocido como subcanal) y la tercera acequia principal, que va de Vilanova de la Barca a Vilanova de Bellpuig pasando por Mollerussa.
Las obras de restauración comenzaron ayer y durarán unos cuatro meses. Cuentan con un presupuesto de más de 200.000 euros y forman parte de un proyecto mayor, dotado con tres millones, que incluye la recuperación de al menos cuatro casillas más. La próxima, según confirmó el presidente de los regantes, Amadeu Ros, será la de Agramunt. La casilla de El Palau es peculiar. Fue de las últimas en construirse, tiene un tejado de cuatro vertientes y está elevada sobre el nivel de canal para evitar las humedades, explica Maribel Pedrol, directora de la fundación Canals d’Urgell. La vida de los casilleros, que se contaron por cientos, no fue siempre fácil, relata Campo. Eran guardianes del agua y cuando no abundaba debían enfrentarse a la ira de algunos agricultores que veían peligrar la cosecha. Además, las casillas no tenían agua potable (la tomaban del canal) ni luz. Cuando el conjunto de la infraestructura pasó a manos del país regante, en 1964, las casillas dejaron de habitarse, aunque alguna lo estuvo hasta el año 2000. La casilla número 8 se cederá al ayuntamiento de El Palau y a Canal Viu, que ubicará allí su sede una vez que se haya firmado un convenio con la Casa Canal.