Un trasbordo de una hora y media en Vinaixa
Usuarios de la línea R13 denuncian que el tren que les debía llevar hasta Lleida partió ocho minutos antes de que el autobús que les transportaba llegase a la estación

Varios de los afectados, esperando ayer en el andén de la estación. - ROSA ESPÍN
Una decena de usuarios de la línea R13 de Rodalies comprobaron ayer la falta de coordinación entre buses y trenes que, en ocasiones, puede hacer aún más difícil llegar a un destino en medio de la crisis transporte que asola toda Catalunya desde hace dos semanas. Se pasaron casi una hora y media de espera en la estación de Vinaixa. Las incidencias, pero también las obras, han obligado a que algunos recorridos se operen combinando autobuses y trenes, como es el caso de la línea que conecta Barcelona con Lleida pasando por Valls, ya que el tramo entre Sant Vicenç de Calders y Vinaixa sigue sin servicio ferroviario.
Según testigos, el autobús que transportaba a los diez afectados llegó a la estación de Vinaixa llegó a las 17.12 horas. Allí debían tomar el tren para llegar a Lleida. Sin embargo, cuando se acercaron al andén, comprobaron que no había ningún convoy esperándoles. Hacía 8 minutos que el tren había partido, lo que les obligaba a pasar a la intemperie más de una hora y cuarto hasta la llegada del próximo. Pocos minutos más tarde llegó el convoy que les debía permitir completar su trayecto, pero se mantuvo detenido en Vinaixa hasta la hora en que debía partir, a las 19.36.
No es la primera vez que una circunstancia como esta pasa en esta misma estación de Les Garrigues. De hecho, en el último caso, registrado el pasado 5 de diciembre, los afectados fueron más de una veintena de personas. En aquella ocasión los viajeros debían tomar un tren a las 8.08 en Lleida en dirección a Barcelona, pero se quedaron tirados unas dos horas en Vinaixa. El convoy no pudo salir por la mañana de la capital del Segrià como consecuencia de un robo de cable eléctrico, y Renfe fletó un autocar para llevar a los pasajeros hasta Vinaixa. Salieron pasadas las 8.30 y llegaron sobre las 9.30, pero una vez allí no había otro tren para hacer trasbordo ni tampoco nadie que les ofreciera explicación alguna. Esto provocó quejas entre los afectados, que lamentaron tanto el retraso como por la falta de información.